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El pasado mes de Febrero las autoridades sanitarias de la Comunidad Valenciana prohibieron el consumo del agua del grifo en varias localidades de la comarca de La Ribera (unos 200.000 habitantes).
El 20 de Mayo, tras instalar una planta de filtrado provisional, se levanta la prohibición, pero los resultados de los análisis realizados en los acuíferos continúan detectando significativos niveles de contaminación y por tanto se recomienda que niños y embarazadas sigan sin beberla.
A pesar de lo que ya es un clamor general, el grupo popular de las Cortes Valencianas rechaza que se abra una comisión de investigación que aclare la situación, determine con claridad el foco de la contaminación así como sus consecuencias sobre la salud, y señale a los responsables de que cientos de miles de personas hayan estado bebiendo agua envenenada durante meses.
Mónica Oltra, diputada por Compromis, ha pedido que se "depuren responsabilidades políticas" para saber "quién ha dejado que se llegue a estos niveles de contaminación" en los acuíferos de La Ribera.
Nieves Martínez, diputada por el Partido Popular, niega la necesidad de ninguna investigación, no cree conveniente incomodar a ciertas empresas que bien pudieran haber realizado supuestos vertidos tóxicos... trabajado con pesticidas ilegales... o inventado cualquier otro modo de matarnos.
Afirman los populares, a través de su diputada, que somos unos imprudentes... que si queremos proteger la vida de nuestros hijos habremos de dejar de protestar, ser tan responsables como ella, comprar agua embotellada, y adquirir hábitos más saludables.
A Nieves Martínez le resulta extraño y demagógico sugerir que una familia de bien no pueda dedicar 500 euros al año a la compra de agua mineral... lo toma como una clara falta de cuidado... esas cosas incomprensibles de los pobres... eso que siempre diferencia a los unos del resto.
¿Se puede perder la humanidad? ¿Es posible desprenderse de eso que nos diferencia de las bestias? ¿Somos capaces de asumir que las vidas de los otros no cuentan tanto como la nuestros hijos? ¿En qué nos convertimos entonces... existe la palabra que define al que no solo es incapaz de percibir el sufrimiento ajeno, sino que se regocija con ello?
Sadismo... sociopatía... hijo de la sucia cabra que amamantaba a satanás...
Imagino a esas personas inocentes que en los próximos años desarrollarán enfermedades que nunca podrán ser relacionadas con el consumo de esas aguas contaminadas con dios sabe qué... imagino su dolor... el de sus seres queridos... me imagino en su piel, solamente durante lo que tardo en escribir estas tres últimas líneas... sintiéndome indefenso ante la injusticia, sabiendo que los culpables jamás pagarán... entonces, y en contra de todos los principios que me hacen ser quien soy... sólo podría murmurar...
Venganza... ven a mí...