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viernes, 31 de mayo de 2019

UN CÉNTIMO POR VOTO... TRES EUROS A LA HORA... Y UN VIAJE A VENEZUELA



Hoy os voy a hablar de mi última experiencia laboral en el sector público. Contrato indefinido (hasta que acabes)... alta en la Seguridad Social... un céntimo por voto... tres euros a la hora... un lápiz del chino... una regla del chino... una hoja de papel del chino... un boli roto del chino... y un exclusivo viaje a la Venezuela más profunda, o al menos, a eso que los medios nos dicen que es Venezuela.

El trabajo comenzó a las ocho de la mañana del pasado 26 de mayo, un local, unas mesas, unas sillas, unas urnas, unas papeletas, unos sobres, pocas luces, y mucha gente. Entro y me presento con el resguardo del correo certificado en el que se me ha comunicado que he sido nombrado, mediante
rigurosísimo sorteo, segundo vocal de cierta mesa electoral. La persona que más manda me indica que no, que soy presidente, que no es que haya faltado alguien a la citación y se vean obligados a ascenderme, es que a partir de ese momento,  y porque así lo manda la autoridad gubernativa y así figura en un papel que por arte de birli birloque aparece y desaparece entre sus manos, acabo de ser nombrado presidente.

Una vez he comprendido y recordado que más me vale no discutir cuando la autoridad está a un paso de decir "por cojones"... asumo el marrón. Me dispongo entonces a hacer lo que se supone que debo hacer, conocer a los dos vocales, abrir las cajas con la documentación necesaria, identificar las urnas para cada proceso, y buscar la silla más cómoda porque aquello, en vista de los prolegómenos,  promete ser toda una odisea... y yo me pregunto dónde ha quedado aquello de que los cargos de una mesa electoral y sus suplentes, son elegidos por estricto sorteo con el fin de que el proceso electoral, base de todo nuestro sistema democrático, sea fiable, y escrupuloso.

Se abren las puertas, llegan los madrugadores, sus nombres se tachan de una lista, se apuntan en otra (todavía no sé para qué), les doy permiso para votar, ellos sacan sus sobres y los meten es su urna correspondiente... todo muy tradicional, muy de hace cincuenta años, muy de hace ciento cincuenta años... y yo me pregunto cómo es que los bancos o el ministerio de hacienda lo fían todo a un sistema informático mientras que nosotros, sus temporeros, tenemos que votar con mi hoja de papel y mi boli roto. Todo va, a veces un poco más apretado, a veces un poco más flojo, llega el famoso y la famosa, unos chistes, unas risas, un vecino, un amigo con croquetas, el del apellido raro... el boli roto resiste bien, y aunque la regla del chino comienza a dar señales de agotamiento las horas pasan... y llegan las ocho.

En ese momento algo cambia, el ambiente es otro, más tenso, se cierran las puertas y comienza el recuento. Nadie llega para supervisar el proceso, nadie parece dar importancia a seguir siquiera de lejos, los pasos y las formas que marca la ley, así que rompo los precintos de la primera urna y me dispongo a sacar el primer sobre... entonces aparecen los seis jóvenes interventores (siempre muy en alegre chupipandi) enviados por los distintos partidos, chicos muy simpáticos que de vez en cuando se han dejado ver durante el día. Me dicen que qué demonios hago... que si saco los sobres de uno en uno se me va a hacer de día, que los saque todos a la vez y los amontone sobre la mesa... miro a mi alrededor, y en todas las mesas se hace eso mismo... los saco y hago con ellos un gran montón, y en ese momento todos se apartan como si los sobres quemasen, apoderados e interventores me aseguran que el recuento es responsabilidad mía y que allí no hay nadie para comprobar que se anotan los resultados correctamente en el acta, que es el presidente de la mesa el único (junto con sus vocales, si este lo estima necesario) que puede tocar las papeletas de voto... y pienso en la posibilidad de comenzar a dar gritos... en lanzar truenos en todas direcciones con la esperanza de que alguien recupere la razón... pero callo y me pregunto dónde ha quedado aquello de que el recuento de votos se ha de hacer sobre por sobre, ante la vigilancia de los interventores y apoderados para que el presidente de la mesa no ponga en el acta lo que le salga de los cojones... con el fin de que el proceso electoral, base de todo nuestro sistema democrático, sea fiable, y más que limpio, escrupuloso.

Termino de contar los votos, anoto los resultados en un folio en blanco, repito el mismo proceso con cada urna, y cuando todavía no he terminado de traspasar los resultados a cada acta (actas que por ser copias de un calco que no calca son prácticamente actas en blanco)... de vuelta a la locura... interventores y apoderados me indican que he de tirar las papeletas de voto a la basura... rápido, sin más esperas... yo pregunto si no habría que aguardar un tiempo prudencial para poder comprobar posibles errores... no me dejan ni acabar, no pasa ni un minuto entre que he anotado la última suma y que todos los votos terminan (esta vez sí que podían ser tocados por otra manos que no fueran las del presidente) en un enorme montón sobre el suelo, el mismo donde ya antes descansaban desparramados todos los votos de las demás mesas... y yo contemplo aquél montón sin palabras... y observo cómo incluso algunos hacen bromas sentados sobre las papeletas, pisoteando aquellos sobres que sólo unas horas antes otros habían depositado con orgullo dentro de unas urnas... esas que ahora descansaban hechas pedazos por toda la sala.

Todos tenían ya lo que querían... los interventores se llevan sus actas ilegibles, los periodistas presentes se llevan sus chascarrillos sobre la jornada, los vocales su permiso para marcharse a su casa... y yo también tenía lo mio... la ya absoluta confirmación de que todo es mentira, de que la democracia es mentira porque ni siquiera los procesos electorales en que se basa son reales, tal vez alguna vez lo fueron, cuando el recuento de votos se realizaba bajo la estricta mirada de un notario, varios interventores, apoderados... cuando no se confiaba el recuento informatizado a empresas cuajadas de conexiones con la corrupción... cuando los españoles que vivían en el extranjero no tenían prohibido (de facto) votar... cuando los programas y las promesas electorales significaban algo... pero ya no, ya todo ha ido perdiendo capas hasta quedar desnudo... ya nada soporta ni su propio peso porque el óxido de su corrupción y nuestra desidia nos ha corroído hasta los huesos.

Guardé en los dos grandes sobres la ingente documentación que certifica la validez de todo aquél esperpento, y salí a la calle... me sentía agotado, dolorido, descorazonado, yo, que hasta ese momento me creía el dios de los descreídos... eran las tantas de la madrugada, hacía fresco, hasta el aire parecía limpio... y me encaminé al juzgado... allí me esperaba un juez con cara de juez... creo que me dijo que me faltaba un tercer sobre... que él necesitaba su propia copia... que estas cosas se hacen siempre por triplicado.














viernes, 24 de mayo de 2019

LOS AMANCIOS



Conozco a un viejo cura con cara de diablo que siempre me dice (no por sabio, sino porque lo habrá leído en alguna parte) que la caridad, en silencio... con las luces apagadas... y hasta que duela.


Casi basta con estas dos líneas para enterrar a Amancio Ortega y sus propinas... ¿pero qué sería de un buen predicador como yo si todo lo analizara con tan poco golpe de mango y con tanto filo? Así que vamos a emborronarlo todo un poco.


Estábamos todos tan enfrascados en el interminable tira y afloja electoral relacionado con la necesidad de mejorar los servicios públicos, y en concreto la sanidad... estábamos tan hartos de la incapacidad de los políticos a la hora de ponerse de acuerdo sobre si se suben los impuestos para poder financiar un sistema público de salud no ya en problemas, sino que amenaza con caerse a pedazos a golpe de recorte... que no le oímos llegar... y estaba aquí, justo a nuestro lado... el hombre más rico de España, el DONANTE, el hecho a sí mismo, el ojito derecho del neoliberalismo y de los españoles de bien... el que ha colocado su mesa bajo el árbol con mejor sombra y mejor luz, bien a la vista de todos, y se ha dispuesto a repartir duros de plata entre los que, con las manos entrelazadas, guardamos fila ordenadamente   (mientras miramos con recelo a los que no lo hacen) para agradecer tan generosa y desinteresada limosna-propina-contribución.

Gracias, Amancio... gracias de todo corazón... y no ya por lo que nos regalas, sino por la evidente demostración de que los políticos sobran, los funcionarios que sólo saben hacer el vago sobran, que los perroflautas chavistas odiadores de ricos sobran, que los que como yo no dejan de refunfuñar y lo vemos siempre todo negro sobramos más que nadie... porque donde no llegan las infantiles pataletas de quienes no sabemos la suerte que tenemos... llegan tus blancas manos cargadas de millones.

Habrá quien diga que todo esto se resuelve legislando, desenterrando esa vieja idea de la ley de mecenazgo, eso que en otros países se utiliza para que un supermillonario pague la construcción de una guardería a cambio de que el estado le perdone un buen pellizco en impuestos... pero claro... hacer eso en España, y teniendo en cuenta lo poco o lo nada que los super-ricos pagan en impuestos, sería tanto como arriesgarse a que los Amancios ganen dinero por donar, haciendo aún más rico al ya super-rico... y eso, en este país, no se ha hecho jamás. Además... sería entrar en un debate que no le interesa a nadie y terminaríamos por enterarnos de lo que realmente pagamos todos... y eso sólo valdría para abrir heridas y enfrentar a españoles de bien. Haya paz.

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En España jamás se abrirán las cien mil fosas... en España nunca habrá una verdadera reforma fiscal... en España no se sacará a la Iglesia de los colegios... en España no se aprobará nada que merezca el nombre de "Ley de mecenazgo"... porque para eso ganaron una guerra y para eso siguen ahí... y porque para pagar menos impuestos es imprescindible pagar impuestos... o pagar los suficientes como para que tanto lío merezca la pena y salga más a cuenta que montar estas fantásticas campañas de publicidad.

Ahora lo importante es que nadie se confunda, que nadie crea que Amancio no hay más que uno, porque hay más, muchos más (alrededor de cien)... tantos Amancios con tantos e inmensos bolsillos como para almacenar tres cuartas partes de la riqueza nacional... lo cuál, teniendo en cuenta que en los años treinta apenas mil personas eran dueñas del 70% de todas las tierras del país... tampoco está tan mal... desde entonces sólo ha crecido un 5% la desigualdad social.

No importan las cifras, menos todavía los razonamientos, a pesar de todo abogados de oficio nunca les van a faltar... siempre habrá quien prefiera dejarse deslumbrar... somos así... admiramos las perlas de sus orondas esposas imaginándolas sobre el cuello de las nuestras... comentamos entre nosotros las buenas propinas que los Amancios siempre dejan en los restaurantes... aunque la cuenta la paguemos sólo nosotros, olvidando que quienes redactan las leyes que hablan sobre quién ha de pagar la cuenta las escriben (por mano de otros o por la propia) siempre los mismos. (No, tú no)

...

Si un autónomo paga en impuestos una media de algo más de la mitad de los beneficios que obtiene, y una nómina sufre un descuento de más de un tercio de su importe en bruto... ambos sin llegar a salir a la calle y encontrarse con ese monumento a la injusticia en forma de IVA que grava en igual porcentaje al que no tiene nada y al que más tiene... si un trabajador por cuenta ajena o propia soporta eso... ¿por qué treinta y cuatro de las treinta y cinco mayores empresas de España no pagan un céntimo?

Yo te contesto... porque los Amancios saben qué tecla apretar... incluso qué forma y tamaño ha de tener la tecla... unas veces parece una máquina carísima de hospital... otras se asemeja a un entramado fiscal especializado en lo que llaman elusión fiscal, ese conjunto de ciencias alegales inalcanzables para nosotros los mortales, con las que evitar o minimizar el pago de impuestos... a veces la tecla es tan grande que casi tapa los pocos titulares que se atreven a contarnos cosas como que el bueno de Amancio ha utilizado mano de obra esclava para fabricar sus productos en Argentina y Brasil, y que por ello el Gobierno brasileño le ha cerrado decenas de talleres clandestinos e impuesto una multa de 1,4 millones de euros.

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Y si un cura con cara de diablo me dijo aquello de "la caridad, en silencio, con las luces apagadas, y hasta que duela"... otro con cara de santo añadió que "si quieres saber quien es alguien, averigua de dónde come, quienes le alaban, quienes le critican, quienes le cantan y quienes le hacen frente".

De modo que buscando y rebuscando a quienes le critican me encuentro a los de La Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública, gente con pocas dudas al respecto: "El sistema sanitario público no debe depender para su funcionamiento de donaciones más o menos altruistas, sino que los recursos deben salir de los impuestos... si alguien quiere dar dinero al sistema público, debería hacérselo llegar a los responsables de administrarlo para que ellos lo gestionen en función de criterios de salud pública, pero no condicionándolo a una enfermedad concreta... no puede ser que alguien ajeno al sistema decida cuánto y dónde se gasta... hay una parte de ese dinero que al final pagamos los ciudadanos y que se invierte donde decide alguien que condiciona el destino de ese dinero público".

En cuanto a los que le alaban termino antes, porque son legión... porque quienes apoyan estas donaciones son los mismos que al tiempo bloquean toda inversión del Estado en la sanidad pública... porque son ellos, los pedazos de ese Partido Popular hecho añicos que rechazaron en 2018 una enmienda a los presupuestos regionales de 2019 para financiar con 21 millones de euros la creación de un centro de prontoterapia (una novedosa técnica en España para tratar el cáncer). Circunstancia que aprovechó una empresa amiga (QuironSalud) para instalar ese mismo tratamiento en sus clínicas privadas a las que se envían pacientes públicos para que se retraten en ventanilla. ¿Por qué se negó PP-Ciudadanos a financiar ese centro de cura de cáncer? Pues es muy sencillo: porque ya contaban con las famosas 13 máquinas de radioterapia de Amancio y había que dejarle espacio para solucionar el desaguisado de la sanidad pública madrileña a través de su fundación.

Y ahora lo más importante, las preguntas... ¿sería posible todo este juego de truhanes si los Amancios pagaran lo que deben... y si pagaran lo que deben, cuánto costarían estas periódicas campañas de blanqueamiento y publicidad sobre la quinta mayor fortuna del mundo y la primera de España... y si pagaran lo que deben, cuánto tiempo de vida le quedaría en España al gran negocio de la medicina privada?

Y ahora pon tú las respuestas... saca tus propias conclusiones tras escuchar a quienes siguen a Amancio, a quienes le critican o le alaban... y hazte su retrato... pero recuerda algo importante... recuerda que los Amancios de este mundo nunca dan hilo si antes no ven la puntada... que jamás se dejan nada en el plato... ni siquiera en la cuchara.








Pelayo Martín

jueves, 23 de mayo de 2019

DE VÍRGENES, BESTIAS, Y SEXO...



Ha tenido que ser ella... llegada directamente desde donde antes se ponía el sol para el imperio español... la inigualable candidata de Vox a la Presidencia de la Comunidad de Madrid... la amantísima esposa del recién estrenado diputado de VOX y promotor inmobiliario especialista en lofts de lujo, Iván Espinosa de los Monteros, hijo de Carlos Espinosa de los Monteros, IV Marqués de Valtierra... 

Me he perdido... 




Pues eso... que ha sido Rocío Monasterio, la que ha puesto su pico en Flandes y se ha atrevido a dejar de una vez por todas este sin dios en su sitio. 

Con su buen criterio habitual, ha señalado que "los amigos de Isa Serra", (cabeza de lista de Podemos), adoctrinan sin pudor a nuestros menores en los colegios de la región donde les hablan de zoofilia y otras aberraciones chavistas.

Ocurrió durante una interesante entrevista en un medio tan ecuánime y prestigioso como esRadio... allí Monasterio ha denunciado que a nuestros niños, con 8 años, se les obliga a volverse maricas y cosas peores... niños haciendo de niñas y niñas haciendo de niños...

Pero la aguerrida candidata de VOX no se ha parado ahí, sino que ha profundizado en el tema y ha puesto el dedo en la llaga de este Cristo al denunciar que dicho adoctrinamiento satánico relativo al  sexo con animales, ha entrado en nuestro sistema educativo gracias a la financiación de fondos públicos... con dinero de todos... subvencionados hasta las trancas... como ocurre en las peores repúblicas bananero-bolivarianas.



                                        


                               






Pelayo Martín

LOS QUE NOS MATAN DESDE LEJOS...


Lo peor de una mala noticia... es que siga siendo la misma.

Perdimos la guerra, hace muchos años... es un hecho constatado. Si alguien no me cree y necesita pruebas que cuente con los dedos de los pies y de las manos las empresas del IBEX 35 directamente relacionadas con el franquismo que hoy triunfan en los mercados... que se pasee por los cuarteles... por las comisarías... que lea atentamente la circular emitida por la Fiscal General del Estado en la que se dan pautas para interpretar el delito de odio que regula el artículo 510 del Código Penal y cita al nazismo "como ideología política merecedora de protección".

(Sí, ya sé que en Alemania cumplir esta recomendación de nuestra Fiscal General es todo un delito, pero eso es otra historia y otro mundo)




A lo que iba... su guerra terminó porque la perdimos, lo que ahora perdura y nos tortura es la victoria, una constante y asumida celebración del triunfo de la injusticia, el abuso, y la impunidad, una fiesta repleta de mantillas, peinetas y negro luto que parece infinita, interminable. La nuestra sin embargo, es una guerra que comienza siempre, cada día, cada hora, y a cada instante... pero que sigue siendo la misma... aunque por otros medios... y para ganarla habremos de utilizar la mejor arma que tengamos a mano (no la peor)... y si es preciso porque no haya otra, la peor alianza (aunque sólo sea para no caer otra vez en la mejor de las catástrofes). Habremos de hacer el mejor uso de la escopeta de feria que falla, del Pablo Iglesias incongruente, de la Carmena de Guaidó, del Errejón errante y transversal, del Monedero con voz de contestador, de todos y cada uno de los pedazos, y de todas y cada una de sus aristas... y después, con la posición ya ganada, llegar lo más lejos posible, recomponer al monstruo, volver a colocar la cabeza sobre los hombros, las manos al final de los brazos y cada pierna en su lugar... y entonces, pensar y repensar en la mejor estrategia para poder ganar la siguiente batalla que llegará a no tardar

Hay (al menos) veinticuatro neonazis en el Congreso de los Diputados, allí se han acuartelado y se han hecho fuertes... justo en el corazón del sistema, allí donde se escriben las leyes, donde se decide quien vive y quien no vive... quinta fuerza política, dos millones y medio de votos, generales franquistas, el hombre con pistola, la mujer antifeminista, la diputada por Granada que una vez pasó por Granada, el negro que odia a los inmigrantes, y resto de componentes del circo... y siendo esto terrible, me temo que no es lo peor, porque no están solos en su tarea, sino que forman parte de un tripartito a punto de rozar la mayoría que necesitan los ultras más nostálgicos para reinstaurar su infierno en la tierra... que es tanto como decir "hecatombe". 

Y a pesar de que en esta estamos, decidimos apostar a lo imposible, o a lo improbable... votamos a la opción o al candidato perfecto que colma nuestras elevadas aspiraciones, aún corriendo el riesgo de que su candidatura no alcance el 5% requerido y que nuestros precisos y preciosos votos se tiren directamente a la papelera más cercana, para alegría de los monstruos... votamos por remar sin barca y sin remos para poder cruzar un río sin orillas y justo al borde de una catarata sin fondo... votamos por partirnos en pedazos y no conformarnos con ello, sino emprender campañas furibundas contra quienes nos son más cercanos y dejar el portón cada vez un poco más abierto a los que siempre nos matan de lejos.

Ya sé que todo esto no es más que política, política de campaña electoral, que es la forma más alejada de lo que debería ser la política de verdad... lo cuál supone una gran desgracia, porque ahora que buena parte de lo importante se decide, es cuando nos volvemos más cortos, más simples, más romos y menos sabios. Ahora es cuando menos soportamos los vaivenes de la vieja de Carmena o los tropezones del egocéntrico de Pablo Iglesias... ahora que existe la seria posibilidad de si no ganar, al menos empatar este partido y forzar la prórroga... ahora es cuando nos damos menos bola.

Somos tantos, tan dedicados, tan inconformistas y tan agudos, clamando para que nos cambien el final de un juego de tronos ficticio... y tan pocos y tan torpes para cambiar el futuro de este juego de tronos real... mientras alguien nos mira, y nos pregunta, algo a lo que no podemos contestar.







P. D.

Vale... os he mentido... lo peor de una mala noticia no es que siga siendo la misma... lo peor es que sea una mala noticia de la que ya te avisaron... y no hiciste nada por evitar.



Pelayo Martín.