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viernes, 18 de diciembre de 2015

VOTA O MUERE







Siempre he creído que esta era una guerra perdida, que no existía forma alguna (por tímida que fuera) de eso que llamamos "soberanía popular". Yo pensaba que tal cosa estaba muerta y enterrada... que ningún Parlamento nacional volvería jamás a representar una amenaza real frente a ese entramado de fondos de inversión y grandes corporaciones que hoy dominan el mundo... cuanto menos en España.

Estaba equivocado... ahora lo sé, no porque haya recibido información confidencial, no porque haya llegado a una sesuda conclusión tras analizar mil claves semiocultas en mil cuartos oscuros... sé que estaba equivocado porque los amos me lo han contado a gritos... y me lo repiten cada día.

"Muchos gobiernos todavía deben darse cuenta de que perdieron su soberanía nacional hace mucho tiempo. Debido a que en el pasado han permitido que su deuda se acumule, ahora dependen de la buena voluntad de los mercados financieros" Afirmó el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Ante el flagrante e inminente peligro de que Congresos como el español terminen perdiendo su sempiterna estabilidad y entren en una imprevisible fase de incertidumbre política, han previsto nuestros señores (mientras piensan en otras soluciones) una rápida y efectiva solución... nosotros la conocemos por unas simples siglas... TTIP.

12 de febrero de 2013, Obama anuncia al mundo el comienzo de unas negociaciones entre Estados Unidos y la UE destinadas a lograr una histórica "Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión". Nadie antes la había nombrado en público. Un año más tarde, el 25 de febrero de 2014, Mariano Rajoy afirmaba durante el debate del Estado de la Nación que España sería la punta de lanza europea del futuro acuerdo. Durante ese año de diferencia entre ambas declaraciones los círculos se han cerrado y el monstruo ha gestado un nuevo huevo de serpiente... el VI Reich que ha de arrasar definitivamente toda forma de democracia, ya camina entre nosotros.

Y aunque sabemos que existe, nadie conoce su rostro... la mayor parte de los textos del TTIP son secretos y no serán sacados a la luz hasta el mismo momento en que deban ser ratificados por votación. Ni siquiera los propios parlamentarios europeos han tenido libre acceso a un documento guardado en una cámara de seguridad donde nadie puede permanecer más de treinta minutos, sin ningún tipo de aparato electrónico, y sin un simple bolígrafo. Aún así algunas partes de ciertos borradores se han filtrado a determinados medios y las conclusiones no podrían ser más tenebrosas.

No es otro nuevo ataque a la ciudadanía y al medio ambiente... eso ya ha ocurrido muchas veces durante estos años, más bien se trata de convertir a toda la población de Europa y EEUU en esclavos, y cuando utilizo la palabra "esclavos" lo hago en el sentido más literal. Toda ley conocida, toda Constitución promulgada, todo derecho adquirido quedará sometido a la autoridad de un tribunal superior de arbitraje formado por personas ajenas a toda soberanía nacional, personas que serán elegidas no por los ciudadanos, sino por los propietarios de las corporaciones transnacionales y los grandes fondos de inversión. Ningún tribunal del mundo podrá rebatir sus sentencias, ningún Parlamento estará capacitado legalmente para contravenir lo que ese supertribunal decida sobre nuestras condiciones de vida, sobre nuestros sueldos, pensiones, derechos laborales, estándares ambientales, educación, alimentación, sanidad, información... sobre absolutamente todo lo que compone nuestras vidas.

Esto no es un escalón más en el afán neoliberal de someter a la "mal acostumbrada sociedad del bienestar", es el arma definitiva y más demoledora de la historia moderna, es el golpe de estado por excelencia, es la desregulación absoluta y la instauración radical de la ley del más fuerte... el sueño de cualquier tirano.

Si un gran inversor o un político influyente cometiera un delito por el que debiera ser juzgado, nada podrá impedir que sea el nuevo tribunal de arbitraje y no la justicia ordinaria, el que le juzgue. Tribunal de arbitraje que estará convenientemente formado por los abogados de su propia multinacional, o de su propio partido. Por eso poco nos ha de extrañar que tanto PP como PSOE (o recientemente Ciudadanos) se declaren abiertamente favorables al acuerdo y se nieguen a cualquier consulta popular sobre su puesta en marcha.

Siendo este tal vez el más trascendente, son muchos más y no menos letales, los tentáculos de este monstruo llamado TTIP, ya que la nueva regulación (cuando no la completa desregulación) va a igualar normativas laborales y garantías sanitarias por lo más bajo. Seremos literalmente alimentados con los más variados y rentables venenos, seremos asesinados con medicamentos en fase de prueba y convertidos en un inmenso laboratorio experimental para mayor beneficio de la grandes farmacéuticas... y sin embargo seremos privados de los medicamentos que siendo necesarios ya no representen un buen negocio para los fabricantes. Seremos severamente pobres aún teniendo un trabajo (si es que somos tan afortunados), seremos fantasmas en una pesadilla, seremos piezas de recambio en esa gran máquina que no se detendrá hasta destruir el planeta.
El próximo domingo... el 20 de Diciembre de 2015... se celebran elecciones generales en este país... y contra lo que pudiera parecer, la decisión de votar y a quién votar no acarrea únicamente la responsabilidad habitual de elegir entre este o aquél partido, candidato o programa... esta vez la apuesta es a todo o nada... a vivir o a morir... a continuar bregando en esta cuerda de galeotes, o ahogarnos (junto con nuestros hijos) en la más terrible inmundicia.

No seamos los de siempre, no dejemos que las ideas nos tengan a nosotros. Aunque solo sea por esta vez, no votemos a un logotipo al que adorar, ni a un candidato del que enamorarnos, ni mucho menos a un partido en el que descargar nuestra responsabilidad como ciudadanos... hagamos algo nuevo... votemos a ese partido contra el que preferimos manifestarnos cuando incumpla un solo renglón de lo prometido.

Seamos mejores de lo que fuimos, salgamos de nosotros mismos y de nuestra privilegiada clarividencia, contemos a nuestros vecinos lo que los tertulianos no van a contarles, digamosles con palabras sencillas que nada está perdido y que aún se puede luchar, que el TTIP necesita el voto favorable del Parlamento Europeo y el de cada uno de los estados miembros para poder ser ratificado... que por eso, y por la posibilidad de hacer cambiar el paso a quienes ansían destruir nuestras vidas, hemos de votar a partidos que no estén por aprobar un tratado, que más que tratado, es nuestra condena a muerte.

Miremos a nuestro alrededor y digamos a nuestro obtuso conductor de autobús, inveterado votante del PP, que si el TTIP se aprueba, los servicios públicos quedarán reducidos a lo testimonial, que perderá su trabajo y su jubilación, y aún estará a tiempo de ver como su nieto cambia de postura... porque pasará de jugar a la Playstation... a trabajar (a la americana) para SONY en una cadena de montaje, sin asegurar y por un euro a la hora.

Hablemos con nuestro desinformado panadero de siempre, secular afiliado al PSOE y fiel admirador de Felipe González, para decirle que los barones de su partido ya han decidido que el futuro de su nieta ha de parecerse mucho más al pasado de su abuelo que a este triste presente.

Conversemos con nuestra insoportable cuñada, la que nunca se ha interesado por la política y ahora le hace ojitos al Ciudadanos de Albert Rivera, para hacerla saber que la seguridad de su puesto de funcionaria en el ayuntamiento se va a transformar muy pronto en el principal objetivo del TTIP... y que más pronto que tarde, su contrato, su nómina, y sus trienios valdrán menos que el papel en que están escritos.

No podemos dejar de contar a quien nos quiera escuchar, que nuestros pequeños universos se vienen abajo, que nadie está a salvo y nadie nos va a advertir de ello... no podemos seguir creyendo que el pedestal de los informados, de los lúcidos, nos va a mantener por encima de la riada oscura que llega... porque curiosamente, el TTIP es justo en su absoluta injusticia... y si este domingo no votamos en su contra, nos va a matar a todos.











miércoles, 18 de noviembre de 2015

DE COMO SE PASÓ DE BOMBARDEAR UN PAÍS PARA ENCONTRAR ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA QUE NO EXISTÍAN... A ENTREGAR ARMAS A LOS PSICÓPATAS QUE NOS ASESINAN.



Pues no va a ser verdad eso de que la letra con sangre entra... parece que no.

Las lecciones se suceden (son cada vez más cortas) y tras cada una de ellas, terminamos repitiendo la misma cantinela una y otra vez... derramamos las mismas lágrimas y la misma sangre, pero es para nada... o para poco más que olvidar lo aprendido y pedir segundo plato de mentiras recién sacadas del horno.

Lecciones que aprendimos siendo niños, que reaprendimos en la adolescencia... lecciones que si no leímos en los libros, nos contaron los sabios, nos confirmaron en el cine, y por si todo eso fuera poco, lecciones que de cuando en cuando se repiten machaconamente en el transcurso natural de los acontecimientos.

La historia de la humanidad, o para ser más precisos, la historia de las naciones que en ella han sido, no consiste en otra cosa más que en el repetido relato de un expolio y el inevitable asesinato en masa que le acompaña, en la repetida crónica de un asalto a mano armada sobre quien posee lo que otro ambiciona... en primera persona o a través de intermediarios... y por no sentirnos lo que somos, a esa miserable forma de existencia la hemos adornado con magníficas palabras como "conquista", "imperio", "colonización"...

Nada nuevo, es cierto... pero curiosamente, y al calor del último Telediario, los españoles damos por buenas, otra vez más, las mentiras de siempre... las viejas costumbres de siempre con sumisa aceptación... aceptamos rezar por los muertos y querer saber la nacionalidad de los asesinos, pero sin preguntar por la nacionalidad de sus armas... aceptamos asumir como algo natural que lo que empezó con un bombardeo de civiles para buscar unas armas de destrucción masiva que no existían, ha terminado en la venta de armas a quienes hoy nos matan... aceptamos dar por aceptable la información de unos medios que si antes obedecían a intereses privados, ahora se dedican ya sin complejos a la más pura propaganda de guerra... aceptamos conservar esa idiotizante ceguera que antes nos impedía diferenciar a un vasco de un etarra, y hoy no nos deja separar a un musulmán de un asesino del Daesh... aceptamos olvidar que si el llamado "Estado Islámico" se financia con petroleo, son "nuestras empresas insignia" las que les compran el crudo mientras nos acostumbramos a ver un Real Madrid-Barcelona con las palabras "Qatar" o "Fly Emirates" en sus camisetas... aceptamos ser parte de esa élite formada por muy pocos países en los que la gran mayoría de la población cree que la mano de Dios guía la evolución, donde casi la mitad piensa que el mundo fue creado hace unos pocos miles de años... aceptamos que las banderas de todas nuestras instituciones ondeen a media asta por los 120 asesinados de París, mientras que más de veinte mil españoles han corrido la misma suerte por el simple hecho de no poder pagar su tratamiento contra la hepatitis C.

Antaño nos bastaba con desembarcar en una costa africana, secuestrar a un determinado número de personas y posteriormente venderlas como ganado en cualquier lugar donde se pagara lo suficiente por sus cabezas (también a eso lo llamaron "Nuevo Orden Económico")... más tarde descubrimos que si algo así era posible, aprovechando la mano de obra esclava y dada nuestra evidente superioridad moral, lo más indicado sería robarles además sus recursos naturales. Y así lo hicimos, y así seguimos... legitimando con nuestra miserable condescendencia a las grandes corporaciones y multinacionales en su infinito e impune asalto, sobrellevando sus constantes ataques a nuestras libertades y derechos... consolándonos en la indemostrable y ruin suposición de que "otros habrá que estén peor que yo"

Con el tiempo el plan ha llegado a ser tan sencillo como eficiente. Si hay un recurso natural que pueda ser robado, se roba... pero no a la luz del día, y dejando ver la mano ante la opinión pública... sino, bajo el pretexto de extender la libertad y la democracia, proponer al caudillo de turno que abra las puertas del tesoro y se olvide de sus ciudadanos, a cambio del apoyo que todo tirano necesita para perpetuarse en el trono. De no ser así, el antes amable sátrapa pasará de la noche a la mañana a ocupar un puesto en la nueva actualización del "Eje del Mal" y por consiguiente la estabilidad política y militar de la zona comenzará a complicarse hasta hacer justa, necesaria e imprescindible una inmediata intervención militar a cargo de tropas internacionales.

En el gran libro de la mentira... otro capítulo ha comenzado... sin siquiera llegar a cerrar el anterior... ¿El nuevo botín? El de costumbre, el control y acceso al petroleo, el gas... ¿El nuevo monstruo imaginario a combatir? El Islam... ¿Los abnegados defensores de todo lo bueno y lo justo? Nosotros, por supuesto, siempre nosotros... los que escribimos el relato... y porque lo escribimos, algo habremos de hacer para que la tragedia parezca otra aún siendo la misma... bastará con cambiar unas pocas palabras... y cubrirlo todo de falsedades... de miedo... de sangre.

Sudamérica lo sufrió y aún lo sufre en sus carnes... África lo sufrió y aún lo sufre en sus carnes... Medio Oriente lo sufrió y lo sufre en sus carnes... y toda nación que posea un recurso natural digno del esfuerzo de ser robado recorrerá tarde o temprano el mismo camino.

Sólo por recordar lo más inmediato... donde decían "Irán"... ahora dicen "Siria"... donde decían "Talibanes" ahora dicen "Estado Islámico"... 

Curioso concepto para nombrar algo que no existe más que en nuestros telediarios y periódicos... exótico nombre con el que referirse a una simple mezcolanza de mercenarios, mafias locales, y psicóticos señores de la guerra que ejercen su natural actividad como mejor saben... centenarias estirpes de asesinos a sueldo que han tenido la suerte de encontrarse en el lugar adecuado y en  el momento preciso para disfrutar de una financiación, de unas redes de captación y unas fuentes de suministros que jamás soñaron. ¿Qué estado es ese que no posee territorio delimitado... ni instituciones... ni medios de producción... ni ciudadanos... ni documento fundacional alguno? ¿A qué obedece el concepto de "islámico" cuando sus preceptos son completamente opuestos a lo que el 99% de los practicantes interpreta como islam?

En esto sin embargo sí que hay algo nuevo... nunca antes se había podido construir en el imaginario colectivo un estado que no existe, un país inventado al que poder declarar una guerra... una guerra hecha de encargo y cortada a la medida que trae aparejadas todas las medidas y todos los recortes que este latrocinio mal llamado CRISIS tiene aún pendientes de ejecutar.

Ríos de dinero y montañas de material alimentan a esta horda que solo nosotros denominamos "Estado Islámico"  (ISIS, ISIL, IS o EI) mientras que en todo el entorno de Oriente Medio lo llaman "Daesh", acrónimo árabe (al-dawla al-islâmiyya fi l-'Irâq wa l-shâm, Estado islámico de Irak y Siria)... termino muy peyorativo que viene a significar "Bandido", "Criminal de baja estofa", o para ser más precisos, lo que nosotros entendemos por  "Macarra". Tan ofensivo les resulta el término que no son pocos los ejecutados por el simple hecho de pronunciar la palabra en público.

Y del mismo modo que no existe tal "Estado Islámico", tampoco existe la guerra que se supone libramos en su contra...









Estas son fotografías vía satélite realizadas muy recientemente de la ciudad de Raqqa, situada en el extremo norte de Siria, escenario de las ya famosas y frecuentes decapitaciones y fusilamientos de niños, el bastión principal desde enero de 2014 del Daesh que redecora cada semana sus plazas con las cabezas de los disidentes, el mayor punto de abastecimiento y logística de ese supuesto ejército de "rebeldes moderados" que ya fuera de control, imponen su propia ley entre una población completamente indefensa. Cientos y cientos de camiones de gran tonelaje a la espera de descargar todo tipo de material militar y sin el menor rastro de combate... sin las humaredas que los supuestos bombardeos dejan a su paso... sin marcas en el terreno... y con la carretera en perfectas condiciones.









Esto también es Raqqa... un lugar que más se asemeja a una ciudad residencial que a una zona de guerra... las fachadas impolutas... las calles incluso parecen recién barridas... y sin el menor rastro de bombardeos.








Incluso teniendo en cuenta la reciente y "firme respuesta militar" francesa a la masacre de París... ¿Dónde están esas imágenes de Raqqa asolada... dónde están las pruebas de tales ataques que deberían llenar las portadas de los periódicos de todo el mundo? ¿Cómo es posible que en medio de esa supuesta "guerra contra el terrorismo" un helicóptero Apache estadounidense escolte a un nuevo contingente de 200 vehículos armados del Daesh en su camino hacia la próxima carnicería?









¿Cómo es posible que en lo que se supone es el espacio aéreo más vigilado del planeta se realicen constantes lanzamientos de material sobre puntos muy concretos del territorio controlado por el Daesh?









Si no se trata de una intima colaboración con los grupos terroristas... ¿qué otra explicación cabe a las imágenes de unos campos de entrenamiento donde abunda el material utilizado por las fuerzas estadounidenses?









¿Cómo es que Abu Bakr al Baghdadi, el autoproclamado Califa del fantasmal Estado Islámico, el que según la prensa norteamericana es el hombre más peligroso del mundo, el heredero de Bin Laden, el terrorista presuntamente entrenado en los servicios secretos israelíes por el que se ofrece una recompensa de diez millones de dolares... fuera detenido por los norteamericanos, (según el Pentágono en 2004, y según el jefe de la prisión entre 2005-2007) sin que se haya abierto investigación ni proceso alguno?










¿Cómo es posible que pase un sólo día más sin que Francois Hollande sea procesado por colaboración con banda terrorista?









La realidad es que todo es otra gran farsa... la realidad es que directamente o a través de intermediarios, nuestros sociópatas electos están armando y financiando aún hoy (con la sangre del último crimen aún fresca) a bandas de asesinos sin conciencia que en los días pares combaten a un gobierno sirio que no cede a sus colonialistas pretensiones... y en los impares asesinan despiadadamente a cuantos se cruzan en su camino sin importar fronteras.









Mientras tanto, en Europa, las consecuencias de este baño de miedo y desinformación ya se dejan sentir. Lo que antes generaba solidaridad, hoy es fuente de recelo y desconfianza, la supuesta seguridad ha pasado a ser un valor en alza... las carreteras colmadas de desesperados refugiados han tomado aspecto de  amenazantes columnas invasoras. Todos hemos contemplado las impactantes imágenes del atentado de París, de aquellas personas arrastrándose por un callejón para salvar la vida, de los heridos suplicando ayuda, pero lo que no queremos imaginar es que alguien decidiera en ese preciso momento levantar un muro al final del callejón, y no queremos hacerlo porque entonces comprenderíamos lo que es ser un refugiado... una persona aterrada a la que se intenta hacer entender que no cabemos todos en el lado seguro de la calla... que los antidisturbios emplazados en lo alto de la valla tiene que cumplir las órdenes de disparar botes de humo y balas de goma contra todo aquél que no respete esta nueva ley... que los que les pasa les pasa por ir a bailar a tugurios a altas horas de la madrugada y en compañía de malas gentes... que tal vez haya terroristas entre ellos, que  pueden no ser todos trigo limpio, que han de ser comprensivos con las circunstancias, y que llegado el caso fatal, que no sufran... porque sabremos homenajearles como se merecen poniendo una banderita de Francia en nuestra foto de Faceboock... y que tal vez, y sólo si el protocolo lo permite, entonemos la Marsellesa a la salida del próximo partido de nuestro equipo de fútbol.

Así pues solo cabe una conclusión... los sociópatas electos, los terroristas y nuestro silencio forman parte del mismo bando, el de sus intereses, el de sus asuntos... y aunque lo parezca, no todo está perdido, podría ser mucho peor... podríamos no saberlo.








martes, 20 de octubre de 2015

ENTREVISTAS IMAGINARIAS



Pelayo pregunta a Rivera: 
"¿Qué te parece que el presidente del BBVA opine que serías un gran presidente de Gobierno?"

Rivera responde a Pelayo:
 "No lo sé... tendrá sus razones... lo seguro es que no le debemos nada a nadie"

Pelayo pregunta a Rivera:
 ¿Y de donde ha salido el millón de euros de tu campaña?"

Rivera responde a Pelayo:
 "La mayor parte han sido donaciones"

Pelayo pregunta a Rivera:
 "¿Las donaciones provienen de los que opinan que serías un gran presidente?"

Rivera responde a Pelayo:
 "No te esfuerces... A mi no me vas a llevar a ese huerto..."

Pelayo pregunta a Rivera:
 "¿Arriba escuadras y a vencer?"

Rivera responde a Pelayo:
 "Que en España empieza a amanecer"








Votar a Pablo para librarnos de Iglesias... y de esto...





"¡Ah, las viejas preguntas, las viejas respuestas, no hay en este mundo fidelidad como la suya!"


(Samuel Beckett y yo)






lunes, 12 de octubre de 2015

VOTAR A PABLO PARA LIBRARNOS DE IGLESIAS



La venda antes que la herida...


“Hay personas para las que es más fácil imaginar el fin de toda la vida en la Tierra, que un mucho más modesto cambio radical en el capitalismo... hay personas que prefieren morir antes que cambiar sólo una parte de eso que les mata... de hecho lo hacen.” 

(Salavoj Zizek... y yo)


Existen múltiples y ancestrales tradiciones en España... costumbres tan arraigadas que ya apenas notamos su presencia... supersticiones con rango de verdad grabada en piedra... todas tan absurdas como perniciosas... y todas basadas en la fe.

Una de ellas consiste en dar por supuesto que a pesar de todo lo sabido (y lo está por saberse), nuestros gobiernos, entendidos como imperfectos instrumentos de la política, han velado hasta ahora y a pesar de sus defectos, por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.

De esa pintoresca y absurda creencia manan otras varias, incluso más parbularias, incluso más peligrosas, incluso más extendidas, como la de asumir que sobre este país arrasado por la corrupción institucional y la degradación política, desciende a cada poco un ángel purificador cargado de decencia y democracia... con el simple gesto de colocar una urna electoral en una mesa.

Otra no menos curiosa y muy de moda... la de entender que Mariano Rajoy es "españolista" pues ama y protege lo español... y que por contra Artur Mas es "catalanista" al proteger y amparar lo catalán... que sus disputas corresponden al legitimo combate entre partes enfrentadas por intereses opuestos... que sus intenciones, aunque encontradas, no buscan otra cosa que la prosperidad de sus gobernados. (No sé si viene a cuento... pero creo que contra Franco se pensaba mejor...)

Pero de entre todas nuestras raras costumbres destaca una, quizá la menos nombrada, pero la más virulenta, la que nos mata, la que nos clava al suelo para impedirnos dar un solo paso en la dirección correcta... querer comprender los acontecimientos de ayer con datos de hoy. Únicamente hay algo más estúpido (solo un poco) que intentar recorrer el pasado con el plano del presente... y es intentar vivir el presente con el plano del del pasado... error inducido desde hace siglos en lo más profundo de nuestra mente colectiva, grabado a fuego lento tras dar por bueno aquel insistente resabio del hombre, el animal, la piedra y las dos veces.

Repetido mil veces no suena mejor... pero así y todo lo intentamos casi a diario y dejamos que la costumbre hable por nuestra boca: "Cuando Felipe González ganó por mayoría absoluta aquellas elecciones del 82 yo le voté, y me equivoqué, creo que nos equivocamos todos" 

Equivocados estamos ahora. Votar a Felipe González no fue un error... el error fue no librarse de él una vez votado... el error fue entregar a un desconocido las llaves de nuestras vidas y acto seguido dar media vuelta y desentendernos de toda responsabilidad... el error (que hoy pagamos como se pagan las deudas de verdad) fue no querer ver más allá de las dos versiones que nos ofrecían de aquél González... o el mesías que nos guiaría hacia a la tierra socialista y prometida... o el testaferro de la social democracia europea, la CIA y la gran banca alemana, el elegido para perpetuar el poder de los amos... por otros medios. Pocos pensaron en otra cosa que no fuera denostar al personaje o convertirle en un ídolo sagrado... pocos pensaron en utilizarle como trampolín y no como sofá... colchón regalado donde dormir una confortable siesta de décadas, o donde clavar la navaja hasta la empuñadura.

Hagamos memoria... en aquél tiempo Felipe González era simplemente Felipe, el cambio, la esperanza, eso que todos esperábamos con ansia. Hoy González se muestra como el detrito infecto que la historia y su cobardía han hecho de él... hoy, como todas las maldiciones, la nuestra se repite... para bailar con nuestra sombra... e insistimos en aplicar a Pablo Iglesias el mismo procedimiento... le adoramos sin apenas rozar su urna, o le condenamos por sus pecados (que los tiene y no son pocos) a morir abrasado en el infierno de nuestro descontento. No volvamos a las andadas... tomemos a Pablo y alcémonos sobre sus espaldas... antes de que se convierta (o le convirtamos) en Iglesias.

Deberíamos más bien, si lo que pretendemos es algo más que sobrevivir, desaprender casi todo lo anterior y aprender nuevas (en realidad viejas) sabidurías... hemos de ser capaces de distinguir entre el hombre adecuado para gobernar y el indicado para ganar una elecciones... porque nunca son el mismo. Tenemos que convertir el acto de votar en el más insignificante de la vida política, descolgarlo de la pared y poner en su lugar el día a día de quien anónimamente regala su tiempo y energía en pos del bien común... en favor de la verdadera política.

¿Qué otra cosa que no fuera encumbrar a Felipe González podía hacerse en aquellos días? ¿Qué otra opción real había de aplacar el sufrimiento de  aquella renegrida España sometida por completo al fascismo, al abuso de poder, a la impunidad, a la tortura y al asesinato legalizado?

¿Qué otra cosa que no sea votar a Podemos va a suponer al menos la posibilidad de frenar el saqueo económico y social al que la troika y sus siervos nos someten a diario? ¿Qué otra cosa podemos hacer que no sea apartar la vista y contener el aliento ante la papeleta de un Pablo Iglesias que cada vez se parece más a otros y menos a sí mismo?

Como en el 82, el error no será votar a Podemos, sino esperar que por arte de magia el sistema renuncie a meter sus dedos entre la soberbia, el egoísmo, la envidia, y la perdida de contacto con la realidad que todo grupo de poder emana con apenas rozar una moqueta.

Como en el 82, fallaremos estrepitosamente si tras la noche electoral no buscamos a esas personas (las hay a docenas) que hoy, ocultas por la magnificencia del protohéroe victorioso, han de ser las encargadas de dar vida a las promesas y los programas... esos hombres que diseñan sistemas educativos cercanos siquiera a la cordura... esas mujeres que idean los planes sanitarios enemigos de la muerte... esas personas que gestionan dineros y recursos como si no fueran sociópatas...

Si conseguimos librarnos de nosotros mismos, al menos en parte, puede que aún logremos invertir esa política tabernaria que nos hace aborrecer o idolatrar a quien simplemente es una pieza... una herramienta con la que intentar cambiar el mundo... una muleta, un bastón que una vez gastado, dejaremos a un lado para poder caminar... por nosotros mismos... al fin.


"Entre el nacido para asaltar el poder... entre el nacido para ejercer el poder... entre el nacido para describir al poder... en esas andamos... anhelando inútilmente que por una vez... los tres sean la misma persona. Porque ninguna sabiduría alcanza tanto... nadie más sabio para alcanzar el poder, que el más necio al administrarlo... nadie más necio para alcanzarlo que el más sabio al ejercerlo"

(Pelayo 3.14.16)




                               (Será el amor lo que nos separe)




domingo, 13 de septiembre de 2015

LOS CATALANES NO TIENEN DERECHO A DECIDIR...



No no lo tienen... ni ellos ni nadie, porque en el derecho a decidir implica el derecho a poseer, mediante precepto divino, el suelo que se pisa, y por tanto a desposeer al resto,

Puede que sea normal eso de apropiarse de lo que es de todos en un país como este, donde nuestros viejos descubridores hacían suyos continentes enteros por el mero hecho de plantar su bota en la orilla de una playa... donde hasta hace poco el concepto de lo público entraba como un guante en lo susceptible de ser robado sin apenas reproche (a veces con admiración)... donde de la noche a la mañana la Santa Iglesia Católica Romana se apropia de cuantas propiedades inmobiliarias se le antoja con la sola firma de un obispo que haga las veces de notario... donde todo robo, por estrafalario y escandaloso que sea, pasa tarde o temprano al saco de nuestra complacencia.

Tal vez sea por eso, por esa minusvalía ética que arrastramos desde hace siglos por lo que la mayoría acepta tan buen grado y con total comprensión, ese perverso delirio que conduce a saberse propietario (que no precario inquilino) de un pedazo de tierra... tal vez por eso incorporamos al mundo de los cuerdos la peligrosa locura que induce a trazar líneas en el suelo (cuando no muros o zanjas) y llamarlas fronteras.

Vivimos en un mundo hecho añicos, dividido en cientos de países, cierto es que nada de esto es nuevo, que tamaña necedad forma parte del macabro catálogo de entretenimientos de nuestra especie desde que caminamos sobre dos patas, y que hoy en día seguimos enganchados a las rayas... pero visto el resultado y comprobados más que ampliamente los males a los que dichos juegos conducen, de estúpidos sería profundizar en la costumbre.

Muy pocos parecen darse cuenta de la perversidad que encierra el pretendido derecho a una autodeterminación que determina quién es dueño de la tierra. Casi nadie parece percatarse de la íntima y oscura relación que existe entre ese posesivo concepto y el "extranjero vete a tu puta tierra" que un cabezarapada profiere a un inmigrante... y es que ambas cosas descansan sobre un mismo pilar... la obtusa certeza de saber quién es dueño y quién no... de juzgar quién es digno de tal título y quién no... de saberse por tanto mejor... en lo alto de la roca mientras se otea las fronteras del imperio. Resulta estremecedor observar como de repente, personas sensatas e informadas creen a pies juntillas que por designio divino, no sólo son herederos del suelo que pisan, sino que gracias al mismo milagro, este deja de pertenecer a los demás... príncipes beneficiarios de la lluvia, de los ríos, hasta del aire que respiran... santos custodios de todo cuanto se halle en ese lado de la marca que sin existir, todos juran ver (sin que importe su posición en el arco ideológico)

Por no querer saber quienes somos hemos llegado a un punto en el que la derecha en general se siente antes vasca, catalana o española que diestra... con el agravante de que a la izquierda vasca y catalana le pasa lo mismo...  de ahí que todo nacionalista esté plenamente convencido de que el resto del país somos sólo españoles, que todo cuanto argumentemos en contra de su delirio nacional no es más que una defensa del nuestro.

Y entre delirio y delirio, clamamos estos días contra el asesinato en masa que supone la muerte de cientos de miles de inmigrantes que huyen del infierno con la esperanza de encontrar pedazos de esperanza al otro lado del Mediterráneo... dicen que los mata el mar, las mafias que los trasladan, el hambre y el agotamiento... pero todo es mentira... les matan las fronteras y quienes las defienden... quienes las trazan.

La broma ya dura demasiado...

El 15 de noviembre de 1918 Alfonso XIII escribe al lider de la Lliga Catalana, Francesc Cambó:

"El ejército alemán está en plena derrota, los socialistas han tomado el poder en Berlín, en Viena la tropa insubordinada hace causa común con los obreros y los presos liberados, la Suiza alemana está sublevada... Yo temo que venga un estallido revolucionario en Cataluña, que los obreros se unan a los soldados... no veo otra manera de salvar situación tan difícil que satisfacer de golpe las aspiraciones de Cataluña, para que los catalanes dejen de sentirse en este momento revolucionarios y mantengan su adhesión a la monarquía... hay que dar la autonomía a Cataluña inmediatamente... es preciso que usted vaya a Barcelona en seguida para provocar un movimiento que distraiga a las masas de cualquier propósito revolucionario..."

("Soberanos e intervenidos", Joan E. Garcés, Editorial SigloXXI)


Dice un viejo proverbio vasco: "País pequeño, infierno grande" (Herri txikiak infernu handiak)

Y nada se equivoca, pues en el caso de Cataluña, ni siquiera es la independencia territorial lo que se busca, sino el estruendo mediático que acalle la protesta social, y en último caso, la impunidad que traería consigo, la mejor tabla rasa sobre la que apuntalar un infierno que comienza a tambalearse. La verdadera independencia solo es una... es la independencia de la injusticia social, de la pobreza, del miedo, de la ignorancia, de la desigualdad, de la corrupción, de la política cominera, de la irresponsabilidad, de los prejuicios... no puede haber otra tarea para el ser humano honesto... y una vez conseguido, tras haber construido por primera vez en la historia de la humanidad una generación de hombres y mujeres verdaderamente libres... que cada cual, ya libre de cadenas, monstruos y mentiras, trace su propio destino.


"Cuando de España las trabas de Ayacucho rompimos, otra cosa no hicimos que cambiar mocos por babas. Nuestras provincias, esclavas quedaron de otra nación, mudamos de condición pero sólo fue pasando, del poder de don Fernando al poder de don Simón, de su mano caminando, bajo el pie de la pérfida Albión."

(José Joaquín de Larriva)



sábado, 20 de junio de 2015

EL DÍA QUE MURIÓ MANUELA CARMENA



Bajaba yo por la sombra de la calle Alcalá, tan contento... pero no tan confiado. Algo se decía de otro Tamayazo, algo se barruntaba sobre la penúltima e inimaginable añagaza de la más grande de España, la Condesa, Esperanza...

No ayudó a contener tan funesto presentimiento el encontrarme en cada paso de peatones con una cerrada fila de agentes antidisturbios, una barrera de hombres oscuros que mirándote sin verte, apenas dejaban entre sus hormonados corpachones el espacio suficiente para pasar de lado.

"Creo que pintan bastos... otra vez" pensé mientras llegaba.

Furgones y más furgones de policía rodeaban el ayuntamiento... era Cibeles, la plaza más protegida contra los más desprotegidos que la reciente historia de España conoció... era la penúltima advertencia de que, aún desinfectando la casa, el moho nunca duerme.

Y en eso que pasaba la mañana... y alguien juraba que otro alguien de Ahora Madrid no había llegado a tiempo de votar... y la negra sombra de viejas trampas sobrevoló nuestro buen rollo... y todas las risas se hicieron murmullo... y cuando más murmullo había, otros de algo más allá comenzaron a aplaudir... y Manuela Carmena era ya la nueva alcaldesa de Madrid.

Hubo abrazos, y palmas con  cantos, y besos, y ganas locas de celebrar por todo lo alto que tras un cuarto de siglo interminable... corría por fin el aire. Por mi parte, y tan feliz como el que más, me llevé lo que había ido a buscar... esa imagen de nuestros engominados sociópatas municipales saliendo al trote por la puerta lateral, cargados con sus cosas de robar, su carrito, su plantita, sus cajitas de cartón, sus carpetas de colores y su última sonrisa de piedra para los que tras la valla les mentaban a todos los muertos.

Lo más importante, lo trascendente, lo que me ha obligado a sentarme para escribir estas líneas vino poco después... perdido entre la maraña de fotógrafos, apareció como de la nada, un resplandeciente y socialista Antonio Miguel Carmona, librándose de formalidades y lanzado sobre la multitud para regalar apretones de manos, abrazos y fotos... muchas fotos... y en todas con los brazos en alto, saludando a los dioses que desde el cielo le señalaban con el dedo de rascarse el culo. Carmona el socialista no estuvo solo mucho tiempo, no demasiado, unos minutos después llegó la compañía... era Alberto Garzón, que aunque algo más comedido en sus pingoletas electorales, tampoco se privó del correspondiente baño de estrechamanos y adoraciones varias... era la fiesta de la democracia en su parte más cañera e improvisada... la de siempre... la que nos ha traído hasta aquí... la que convierte al gestor en líder, y al líder en estrella del rock.

Algo más tarde, prudentemente alejada de aquello, de la multitud, de las fotos de palo, los abrazos y bien pegada a la pared, enfilaba Manuela Carmena su camino calle arriba... le comía los primeros pasos a la que probablemente será la cuesta más empinada de su vida.

La que va a morir no saludó... la que va a ser descuartizada por bestias propias y ajenas se permitió el lujo de renunciar al juego sagrado que tanto daño nos ha hecho... a la ceremonia de la eterna confusión donde lo importante es dar a los más fieles unas pocas gotas de lo que más quieren... y no de lo que más necesitan.

Será por vieja... será por roja... será por facha... será por blanda... será por dura... será por baja, por alta, por gorda o por flaca...

Que alguien lo escriba en los muros con letras de diez metros... que en este pobre y desvencijado imperio de andar por casa, esa forma de gobernar y pensar  está penada con la muerte, y hasta con dejar de respirar... que esta vez el pelotón no estará formado por los de siempre... que habrá de todo un poco... que los cargos son infinitos... que el juicio ha terminado antes de empezar...  y que la sentencia de Manuela ya está firmada.

Subía yo por la sombra de la calle Alcalá, tan triste... o no tanto.






martes, 9 de junio de 2015

CREYENTES



Si como parece probado, ya no nos diferencia lo que ignoramos... ni tan siquiera lo que creemos saber... puede que sólo nos distinga lo único que queda... eso en lo que decidamos creer.

En términos generales, a pesar de todo, y en la misma medida que nuestros abuelos, creemos en el dinero, es así de simple... así de inevitable. Incluso hay ciertos casos en los que es peor... no pocos de nosotros creemos en su poder al tiempo que renegamos de él, y eso, lejos de hacernos más descreídos, nos convierte en sus más terribles y despiadados talibanes... en sus conversos de ida y vuelta... y lo hace cada día... mientras abjuramos de esas estampas de colores que lo miden casi todo.

Ya no son monedas de oro... ya no son brillantes abalorios... nuestro precio cotiza a la baja... ya incluso los papelillos escasean... mientras nuestra fe se multiplica.

Porque lo hicieron nuestros padres, damos vida por billetes... por billetes arrugados y sucios... y bueno sería saber por cuántos menos billetes y cuán arrugados y sucios la daremos mañana... si en algún momento, y gracias a otra crisis, llegaremos a entregarnos por algo que ni siquiera se pueda quemar... si tras el adecuado responso, aceptaremos el perdón de nuestros pecados como nueva moneda de cambio... si acabaremos rezando en un cajero automático y pidiendo limosna en un confesionario.

Atrás quedan ya los trabajos mal pagados, los que en aras del progreso apenas libran de la pobreza... atrás quedan incluso los trabajos retribuidos en especies, los de a prueba de tres meses con derecho a cama y techo... los no pagados llegan.

Allá vamos los creyentes... hacia esa última frontera de la fe... hacia el purgatorio de la resignación... hacia esa mesa de comedor ante la que, con las manos entrelazadas, nos sentaremos para agradecer al Señor por los alimentos que no hemos recibido... por el hambre acumulada... por esa diaria comunión sin pan ni vino... por la ira malgastada.



Dios te salve, María... llena eres de gracia... y tu cuenta vacía... por votar a la mafia.







viernes, 5 de junio de 2015

EL GUARDIÁN ENTRE EL CEMENTO


No hay muchos que se atrevan a escribir sobre, lo que pareciendo estar en la superficie, está en realidad al fondo... muy al fondo de todos nosotros... donde está la carne viva. Solo unos pocos se aventuran de tal manera y se olvidan de toda prudencia, de mantener estas melindrosas y ridículas apariencias que casi sin excepción, nos escayolan.

Uno de ellos es mi amigo, eso que llaman compañero del alma, alguien dispuesto a pronunciar sin pudor y ante todos un deseo... más bien, "El Deseo"... eso que por debajo de cada necesidad particular, real o imaginada, satisface hasta al más exigente con la vida.

La pregunta. ¿Qué queremos? No qué necesitamos tener... sino qué necesitamos ser y necesitaremos haber sido al final de esto que llamamos vida... eso que nos dará la absoluta seguridad de no haber desperdiciado del todo la existencia.

La respuesta. Salvarlos a todos... al menos a tantos como fuera posible... salvar al mocoso que fuimos de ser al cabo un sueño malgastado... salvar a cuantos amamos... salvar incluso a los que nos aman o amaron... y salvarles sobre todo a ellos, a los niños... a los que suponen nuestra única esperanza de no llegar a desaparecer del todo... o al menos, no de golpe. Salvarles a ellos para salvarnos a nosotros mismos y salvar de paso al mundo entero... para siempre jamás.

Fue Óscar Sánchez el que lo escribió y lo publicó en la revista Hypérbole el 3 de junio de 2015... y aquí lo traigo... con envidia y admiración.



EL GUARDIÁN ENTRE EL CEMENTO

(…) Pues uno que fuera de semblante feísimo o mal nacido o solo y sin hijos, no podría ser feliz del todo, y quizá menos aún aquel cuyos hijos o amigos fueran completamente malos, o, siendo buenos, hubiesen muerto.
Aristóteles, Ética Nicomáquea, 1099b.






La parte que menos he comprendido del caso del clan Pujol ha sido la de la educación. Lo de que el nacionalismo es un subterfugio para manipular a las masas a través del odio en beneficio del charlatán de turno lo teníamos más o menos claro, pero lo que entiendo peor, repito, es cómo pueden haber inculcado el ex-Molt Honorable y su enérgica mujer los valores de la corrupción y el negociete fácil en nombre de papá nada menos que a seis de sus siete hijos. Porque de “valores” se trata, ya que estoy convencido de que ningún corrupto se llama a sí mismo tal, sino que cuando menos posee una justificación cutre, entre elaborada por uno mismo y adquirida del exterior, para sus prácticas. La corrupción, como casi todas las conductas humanas, consiste en un entorno específico, no en una elección individual, y por eso resulta tan poco creíble cuando oímos eso de “todos mis amigos sí, pero yo no”, o cuando nos decimos a nosotros mismos que jamás lo haríamos: prueba a crecer, o a trabajar, en ese entorno. No obstante, ignoro de qué manera les enseñaron eso tan concreto, o dejaron de enseñar otras cosas, los Pujol a sus hijos. Incluso aunque se criaran entre niñeras, como parece muy posible, justamente las niñeras no participan de esos chanchullos, y tienden a respetar los códigos de los cuentos de hadas, de manera que, por mucho que les exhortasen a admirar al padre, tuvo que ser después, cuando todos los adolescentes selectos de su barrio o instituto se percataron a la vez de que ellos no eran como los demás, de que tenían acceso a un nivel superior de rapiña social… Quién sabe.







El asunto es, de cualquier forma, que uno no le dice un buen día a su hijo algo como eso, “hijo, tienes la oportunidad de aprovecharte de mi posición y vivir como un rey, aunque puedas terminar en la cárcel”, pese a que seguramente algo parecido sea lo que sí que se deja caer a socios y aduladores. El resto de los padres, como pertenecemos a círculos sociológicos más humildes, tan sólo deseamos que nuestros niños sean felices y todo eso, pero honradamente. Claro que siempre están esos muchos padres, me refiero ahora a la parte masculina -si la hay- de la pareja reproductora, que sueña con un hijo futbolista de éxito. Es más improbable que el que un Pujol se haga misionero en el Nepal, pero al menos en principio parece un camino honrado, al menos tan honesto e iluso como pueda ser jugar a esta u otras Loterías (por cierto, he oído un anuncio de radio de una Lotería que identifica el premio de los millones con la libertad, lo que ganarás no será mucho o poco dinero sino la Libertad… me pregunto por qué las Autoridades no se mosquean de esta indirecta denuncia del trabajo como opresión). Como tampoco soy de esos, porque el fútbol me produce un sopor invencible desde muchos años antes de ir de intelectual por la vida, hablaré de mi experiencia de progenitor vulgar y corriente.

Y mi experiencia se parece mucho, últimamente, a lo que se describe casi como conclusión del periplo de Holden Caulfield en el famoso The Catcher in the Rye de aquel autor misterioso y espiritual que fue J.D. Salinger. No haya miedo: ni oigo voces, ni se me ha pasado por la cabeza asesinar a alguien importante por causa de la novela. De hecho, la leí hace mucho tiempo y apenas me acuerdo, pero me viene a la cabeza alguna vez cuando llevo a mis hijos a la madrileña Plaza de Carros, después del colegio. Son tres niños (gracias a Dios, no soy del Opus: el número ha dependido de las circunstancias…), de sexos variados, y todos pequeños, de esa edad que todos imaginamos cuando imaginamos a un niño, esa entidad inestable pero perfectamente acrisolada por la naturaleza que ya no es un bebé incapaz de valerse por sí mismo pero tampoco un pre-adolescente insensato que comienza ya a matar al padre.

Pues bien: a partir de las cuatro de la tarde, con poco que el tiempo acompañe, la Plaza de Carros o de los Carros se llena de críos que meriendan y hacen el cabra, y de padres que se sientan en las zonas sombreadas de los poyetes de cemento (en realidad, ignoro si son poyetes y si son de cemento: estoy pez de arquitectura) que circundan el rectángulo abierto de la plaza a charlar entre ellos y vigilar. Hay mucho que charlar, porque la mayoría son novatos en esto de cultivar hijos, y hay mucho que vigilar, porque además de que el tráfico de la calle San Francisco el Grande amenaza, como digo toda la orografía de la placita es dura como una piedra. En el centro despunta y luce una fuente no fea pero igual de dura en la que inevitablemente alguno de los otros novatos, los novatos de la existencia mim-ma (advierto de antemano que también estoy pez de efectos líricos…), termina cada tarde por chapuzarse. Es, para mí, un Edén de pequeño tamaño, un paraíso de bolsillo sobre todo en Primavera del que te expulsan a corto plazo las necesidades del día siguiente y a largo plazo el acné de los chavales, que es como la alambrada de carne que erizan en su rostro para no besar ya tanto a sus padres. Pero, durante un rato, un rato maravilloso, son enteramente tuyos, y puedes contemplarles a placer enredar y ensuciarse a su aire con otros niños totalmente sumergidos en su feliz salsa mientras te ahorras ayudarles en los deberes o contarles con gran emoción fingida aburridos cuentos.

¿Qué tiene, entonces, que ver la obra del viejo ermitaño Salinger con este paisaje tan poblado que da gloria verlo? Tiene que ver en que el eterno Holden Caulfield acaba por meditar, en off, para todos nosotros, que si pudiese elegir, elegiría una vida en la que protegiese a unos niños que juegan en un campo de centeno de caerse por un precipicio que, casualmente, está a mano en su mente juvenil. ¿Y qué más se puede pedir? Uno está ya en la culminación de su desastrosa vida -máxime si, como yo, ha tenido progenie más bien tarde-, que es como una mina abandonada a la que mucho más mineral valioso no se le va a arrancar, y, sin embargo, obtiene por una vía absolutamente convencional tres bellezas incomparables a las que mantener física y mentalmente sanas hasta los treinta, y lo que toca es pasar el resto de tu vida manteniéndoles alejados del precipicio. Se puede pedir algo más, desde luego: se puede pedir que el cemento de ciudad se haga, por milagro, centeno bíblico, pero me temo que eso es ya literatura, y literatura norteamericana… Ser padre tiene algo de haberse muerto ya, de haber pasado voluntariamente a mejor vida, puesto que ahora los que deben vivir son ellos, porque ellos son el otro más tuyo, tu futuro más íntimo tras palmarla, como escribió el poeta alemán Peter Rosegger, poco antes de morir, en 1918, en uno de los poemas más sencillos y significativos que nunca he leído:


Lo que la tierra me prestó
me lo reclama ya ahora,
se acerca para arrancarme pieza a pieza
suavemente el cuerpo.
Cuanto más yo sufría
más bello el mundo se hacía.
Extrañamente cuanto yo conquisté
se me cae poco a poco de la mano.
Cuanto más ligero me hago

tanto más pesado me siento.
“¿No puedes tú, tierra rica,
prescindir de mí?”, te pregunto.
“No, de ti prescindir no puedo,
de ti tengo que construir otro,
contigo a otro he de alimentar,
con derecho a contemplar el mundo.
¡Pero consuélate en paz!
El otro también eres tú.






Estoy seguro que hasta Jordi Pujol y su ínclita esposa querían de verdad a sus hijos, pero tal vez estaban demasiado ocupados en sus mierdas para llevarles al parque, lo cual sólo sabían canjear por baños de ceremonia nacionalista, de modo parecido a como, en El Padrino II, Michael Corleone lava sus crímenes blanqueando su reputación en la comunión de sus hijos. Personalidades artísticas o culturales como Eric Clapton o Francisco Umbral o el mismo Aristóteles, que perdieron a sus hijos pequeños, ¿cómo harían para sobrevivir? ¿Componiendo, escribiendo, filosofando? Los padres de la Plaza de Carros, o de los Carros, que de escribir, filosofar o componer sabemos lo justo, allí estamos cada tarde laborable, de novelescos guardianes entre el cemento, curando mataduras y repartiendo bocadillos, con un ojo en los cachorros y otro en el precipicio, haciéndonos viejos bajo el sol aunque buscando la sombrita de la mutua compañía, en la esperanza de que golfos, malhablados, marranetes y mentirosillos nos van a salir, en el peor de los casos, pero corruptos no.


viernes, 22 de mayo de 2015

ADIÓS DOÑA MANOLITA... ¡¡¡ BUENOS DÍAS MANUELA !!!



Aunque digan lo contrario, raras son las veces que uno puede elegir entre lo bueno y lo malo, entre lo esencialmente bueno y lo esencialmente malo.

Lo de casi siempre es que con solo rascar en la superficie de las cosas uno descubre que nada es tan como pudiera parecer al primer vistazo. Esta vez, y ya era hora, todo se parece más a sí mismo que a su contrario... los besos parecen besos y no dentelladas... las garras parecen garras y no guantes de seda... y los aullidos parecen eso, aullidos, y no cantos de sirena.

Según valoraciones oficiosas y teniendo en cuenta las penúltimas encuestas realizadas, a Esperanza Aguirre solo le falta "convencer" a seis mil votantes del PSOE de que se ausenten de la ciudad en el momento oportuno y así atrapar la alcaldía de Madrid... ¿infundios? ¿maledicencias?... en todo caso, inconvenientes de tanto cardar la lana y cargarse de fama desde aquél inolvidable Tamayazo.

Ese fue el deslumbrante punto de partida. Después de aquello llegaron las lluvias torrenciales (el trueno lo merecía)... jarreó agua sucia durante décadas... de trampa en trampa... de desvergüenza en desvergüenza... de ridículo en ridículo... con una ristra de más de veinte cargos del PP nombrados por la hoy candidata a la Alcaldía ahora imputados o encarcelados... con una sanidad pública despedazada... con un canal de televisión autonómica laminada... con toda una red clientelar y familiar a sus espaldas... y es que como nobleza obliga, la Condesa de Bornos ha sido siempre mujer fiel a sus principios, nadie lo niega... nació retorcida y morirá perfeccionada... con el talle de un sacacorchos.

Siempre se dijo de centro... y en eso no mentía... siempre en el centro de todo lo malo, como el sumidero de todas las heces, de todas las conspiraciones, una verdadera Madre de Ladrones... en este verdadero Juego de Tronos plagado de seres depravados y cubiertos de escamas.

Hoy sabemos, según los datos de Hacienda publicados por infoLibre, que en 2013 ganó 369.000 euros como cazatalentos en Seeliger & Conde y otros 5.000 en juegos de azar... ese azar, esos juegos, consistentes en que un periódico como ABC otorgue tan suculento premio a la Señora Condesa por un artículo taurino (ole sus cojones)... que para eso es quien es... que por eso no repite ni una vez modelo de alta costura y mantiene un fondo de armario con más trajes que mantos tiene la Virgen del Pilar.

Un duro golpe ha sido este último, la dama de las mamandurrias cobrando un dineral por un trabajo que según ella misma era poco menos que un entretenimiento... una puñalada trapera planificada y medida a solo cuatro días de las elecciones... uno de esos zarpazos que duele de verdad, y no por la herida... más bien por la mano de quien viene... que no es de la otra orilla... sino de quien cesa en el cargo y su amojamado marido... el del archifamoso caso de posesión chicana y su  "Estamos trabajando en ello"

Esperanza sangra, sangra como nunca antes había sangrado... esa estocada bajera la ha llegado al alma, y ya no se muestra tan sobrada, ya busca las tablas... hasta es posible que las fuerzas la abandonen antes del domingo y tengamos que darla nuestro último adiós... hay que estar preparados. Vistámonos con nuestras mejores galas, dispongamos nuestras mejores gafas de sol y hagamos como los famosos... pongamos cara de "tanta paz lleves" y digamos entredientes "joder, cómo has dejado el carro"... despidamos sacudiendo ambas manos a todo lo que nuestra sociópata favorita representa... contemplemos cómo queda atrás el más genuino vestigio de esa España cetrina y sin color pero empeñada en perpetuarse... la España del siglo XXI atrapada en una foto oscura de blanco y negro, esa España en la que la decencia y la justicia pintan bastos... esa en la que quien puede se lleva 25.000 euros al mes por un trabajo de una hora al día, mientras otros recogen tapones para poder operar a su hijo... esa España sin marca donde hombres y mujeres suspiran a la espera de que cambie su suerte y su décimo salga por fin premiado... racimados en una cola sin fin, sin futuro... clamando por una vida digna... con la fe de quien juega la vida a la lotería... con la Esperanza de Aguirre... con la caridad que tenga a bien la Condesa... Su Señoría.

Vayamos pues a lo nuestro, que es de todos... con los ojos bien abiertos y la cara levantada, que todo empieza y acaba, que la suerte no está echada, que soñamos alto y claro cuando decimos claro y alto... "ADIÓS DOÑA MANOLITA... ¡¡¡ BUENOS DÍAS MANUELA !!!"









viernes, 15 de mayo de 2015

EN EL VERTEDERO








En el gran vertedero de Madrid ocurren cosas... cosas de difícil explicación, cosas sin lógica aparente... o no tanto.

Décadas de desperdicios sin el apropiado tratamiento, decenios de pútridos desperdicios acumulándose capa sobre capa han dado lugar al sobre-cogedor espectáculo que cada día nos regala el paisaje. La relación entre los humanos y la basura ha cambiado paulatinamente a peor, hasta llegar a lo que hoy tenemos. Ante tal estado de cosas, todo tipo de animales carroñeros habitan el vertedero, y de entre todos ellos, el más numeroso y el más dañino, con mucho, es la gaviota... la gaviota azul para ser más concreto.

Podría decirse que esta ave carroñera ya no pertenece a su propia especie... que tras tanto tiempo alimentándose exclusivamente de podredumbre ha llegado a convertirse en algo muy distinto... en seres incompatibles con la supervivencia de quienes les rodean. El habitual mutualismo que se establece entre cualquier especie y los humanos ya no existe en este caso, la gaviota azul goza de una enorme capacidad predadora, se ha cambiado en agresiva y osada, ya no se conforma con alimentarse en el vertedero sino que se desplaza con su basura entre las patas y hace de zonas habitadas su inmenso comedero, es tal la facilidad que tiene para sustentarse que ya no se aparean una sola vez al año ni tiene necesidad de emigrar por frío que sea el invierno. Es pues, la gaviota azul la más oportunista y colonizadora de cuantas aves carroñeras existen en el mundo conocido, como así lo han reconocido medios internacionales, ha interferido en las redes tróficas naturales ya establecidas desencadenando un desequilibrio y unas consecuencias de las que los madrileños somos al tiempo víctimas... y culpables.

Hora es de tomar medidas... hora es de volver al estado natural de las cosas... hora es de decidir si cedemos ante las gaviotas mutantes, o las plantamos cara.

Llegan las elecciones, y esas cosas que llaman sondeos (pero que hoy en realidad ya no son más que generadores de opinión) auguran una probable victoria de los carroñeros sobre el resto de seres vivos. Escuchamos la opinión de los expertos contratados y confirman la desgracia... y nosotros, los malaventurados, los que dábamos a por muerta a la señora condesa de Bornos, nos encojemos de puro desaliento... por no saber, que ahora ya no basta con ganar para vencer... que hoy, perder, ya no es quedarse afuera.

La maquiavélica maquinaria que nos gobierna desde la muerte del dictador ha entrado en pérdida, ya no rinde como antaño... tal vez por la impericia de los maquinistas, por forzar la marcha, por falta de adecuado engrase... tal vez por puro desgaste de los materiales, tanto da. Cierto es y no se puede negar, que aún se mueve, que todavía es capaz de devastar lo poco que queda en pie, pero es por puro impulso, por no encontrar antes un muro contra el que chocar.

Pero dije "maquiavelica"... y no "compleja"... porque dicha maquinaria para haber podido ser terrible ha tenido que ser simple, de sencillo funcionamiento, como un simple balancín... dos asientos y no más... enfrentados entre sí, pero solo en apariencia... el peso de uno eleva al otro hasta lo más alto en un interminable vaivén vertical... siempre procurando que el peso de ambos participantes sea semejante... porque si esto no es así... el balancín se para... y la ilusión se desmorona.

Hoy el PP parece amortizado. Los poderes que le han dado alas ya no le miran con aprecio, las duras críticas que llegan desde todas partes le cargan de culpas... para hacerle más pesado... tanto la prensa extranjera como la española y quienes mueven sus rotativas no dejan de golpear con fuerza. "Escándalo de corrupción a la plana mayor del Partido Popular, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al frente"... Financial Times  titulaba no hace mucho "Rajoy se ve envuelto en un escándalo de corrupción". "La confianza de los españoles en la clase política está bajo mínimos debido a los numerosos casos de corrupción que han ido aflorando, como el de Iñaki Undangarín... el 96% de los encuestados califica de MUY ALTO el grado de corrupción en el país". Le Monde, alarga la herida "El PP niega que exista un finaciamiento oculto". La BBC o el diario británico The Guardian la ensanchan "El presidente del Gobierno español, acusado de recibir pagos secretos". El argentino Clarín, remata "La contabilidad irregular del PP registra pagos al propio Rajoy"

Nada nuevo bajo el sol. Otra vez un partido de gobierno triturado, desarbolado, infestado de ratas y todo tipo de parásitos, desmembrado en mil pedazos, rumbo al abismo (o a la cárcel)... y esto es nuevo, esperando algo que no llega... algo que sirva para la caída y para el ascenso... el imprescindible relevo en lo alto del balancín... su seguro de vida... ese otro partido-manada, que como bien decía Galdós, debería ejercer su turno de "pastar en el presupuesto" mientras el cesante descansa . Comisionistas, conseguidores, recomendados, profesionales de la rapiña, tarados sin ideales, sin fines elevados, sin la menor intención de mejorar las vidas de los gobernados, con la férrea voluntad de mantener a esta infeliz raza en la pobreza y la ignorancia.

Pero ese partido-relevo que siempre llegó puntual a su cita... no llega... no va a llegar. Los millones de asesores y empleados de libre designación que prosperan al calor de las Administraciones y Empresas Públicas (recordemos que solamente Carlos Fabra ya admitió en su día haber colocado a más de 70.000 personas) saben que su tren se para, y que muy pronto habrán de apearse, y que para que algún día otro tren regrese en su busca, este ha de ser ocupado por otros como ellos... por la grey que un PSOE triunfante arrastra siempre consigo... y que el balancín no pare.

A una semana de las elecciones municipales y autonómicas cunde el pánico... a diferencia de esa pantomima que son las Elecciones Generales aquí el voto de todos vale lo mismo, los escaños valen lo mismo, la democracia se parece un poco más a sí misma, aunque los medios intenten lo contrario... aquí ni la pírrica victoria que trae el vaciar conventos, asilos y cuarteles va a sostener la vieja máquina del bipartidismo donde estaba... los vertederos de toda España hierven de actividad... cientos de miles de carroñeros saben que su miserable medio de vida está en peligro, que los nuevos vientos no pintan propicios... y graznan, y pican, y sacuden sus alas el aire para parecer más grandes, más poderosos, y por tanto, más necesarios... mientras saben, tal vez mejor que nosotros mismos, que todo vertedero empieza y acaba... que los tiempos cambian... que Madrid corre peligro, que Barcelona y Valencia pueden perderse si es que ya no se han perdido... que cuando la basura quede al descubierto, el juego del balancín y el chollo del vertedero ya no volverán nunca a ser lo mismo.













viernes, 27 de marzo de 2015

PRIMER MARTES SIN MONCHO...


Hoy ya puedo decirlo... ya nunca más... y sin embargo... para siempre.

Hay hombres que ven pasar los trenes... sentados en sus bancos de estación... apenas levantan la mirada mientras se fuman el penúltimo pitillo... son hombres pequeños, frágiles, ateridos, en apariencia inmóviles... pero sólo en apariencia... porque si te fijas bien... son ellos, su banco y su estación los que se mueven... los que pasan raudos ante trenes inmóviles... que nunca han ido a ninguna parte.

Aquél día me contó que unos tipos trajeados le habían invitado a comer, que eran un par de "pescadores" del PSOE necesitados de una cara popular que adornara su lista para las elecciones municipales de ese año... me los retrató como retrataba él... de la cabeza a los pies... con un soplido y apenas un gesto. Me dijo que le proponían la solución a todos sus apuros, el fin de la dura vida en los llanos y la entrada en el castillo, tranquilidad y abrigo al otro lado de sus muros, un pequeño reino en el que pasar los restos a cambio de prestarles su imagen de intelectual independiente para avalar la nueva campaña socialista por Madrid.

"Les he mandado a freír espárragos" me vino a decir... y como siempre, antes de que tuviera tiempo de preguntar, él ya contestaba... "Cobran demasiado, mucho más de lo que puedo darles"

Eso era Moncho Alpuente, un hombre que elegía ver pasar los trenes... a pesar del frío... para no dejar de moverse.

Y era más... era generador de amigos... aunque no lo supiera. Era de los que incluso sin querer, ganaba siempre, aunque perdiera. Era de los que arriesgaba... a ciegas, a cojas, a tientas. Era el chollo de los mendigos... la esperanza de los vendedores de mecheros, de llaveros, de imanes para la nevera... el terror de sus enemigos, esos a los que prestaba tan poco tiempo que siempre terminaban muriendo de hambre... era como bien dice su Barbarita, de los que no esperaba más que cosas buenas de los otros, era de esos que escribían su número de móvil en el pantallazo de publicidad... era de los que se acercan al primer sabueso mojado que le diera conversación, aunque terminara mordiendo... era, y esto es lo más grave, de los que se leen cuatrocientos folios mal escritos por un desconocido y cogen el teléfono para animarle a no desistir, para ofrecerle su apoyo y su consejo, para regalar toda la enorme humanidad que cabía en aquél cuerpecillo de piel y hueso... y corazón... sobre todo corazón.

Hace ya mucho de aquella llamada... o poco... apenas doce o trece años... y por el camino... todos los martes, todos los bares, todas las cervezas, toda la ciencia, todos los versos, todo Malasaña, todas las palabras, todas las anécdotas, todos los gritos, todas las guerras y todas las paces, todas las verdades y todas las patrañas... y sobre todo, todas las buenas gentes que me prestó... y que me quedo para siempre.

Tal vez sí... tal vez habría sido mejor decirle todo esto a Moncho a la cara, durante la tertulia de cualquier martes, mientras respiraba, entre caña y caña... pero nunca quise... hablar bien de un hombre bueno con él presente... eso no se le hace a un amigo... y menos, a un hermano de alma.



NOTA:

Y entonces, cuando más creía que Moncho se me había ido... descubro que un buen pedazo de él se queda... en forma de Bárbara... como su padre, de los Alpuente... como mi amigo, de Malasaña.