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sábado, 14 de mayo de 2011

... SI BELLA E PERDUTA

Ocurrió el pasado doce de Marzo.
Uno de los muchos actos con que se celebra el ciento cincuenta aniversario de la unificación de Italia, el Nabucco de Verdi en el teatro de la Ópera de Roma, el Primer Ministro en el palco de honor, el alcalde de Roma en el escenario denunciando públicamente al gobierno, Ricardo Muti tomando el himno de unos pocos para convertirlo en el de todos... y un ruido de fondo que me resulta muy familiar.

Silvio Berlusconi es el Primer Ministro de Italia, líder del partido El pueblo de la Libertad, miembro destacado entre los encargados de perpetrar el definitivo asalto a la democracia europea y proceder a su derribo, tanto en lo económico y social, como en lo cultural.

Durante estos días de celebración nacional anda Don Silvio arropado con la bandera tricolor con tal de tomarse un respiro que le permita recomponer la figura ante sus críticos.
Su último cómplice, La Liga Norte, recurre por idénticas razones a un truco parecido, pero en este caso su nacionalismo es más local, más de andar por casa.
Al igual que aquí en España, parece que el truco empieza a funcionar, y muchos de los que se oponen al rancio nacionalismo de Don Silvio empiezan a mirar con buenos ojos a cualquier otro nacionalismo que se le oponga.
Y entre medias, el caos.

Gianni Alemanno, es el alcalde de Roma, miembro del partido gobernante y ex ministro del gobierno de Berlusconi. Justo antes del comienzo, Alemanno subió al escenario para denunciar los importantes recortes que el gobierno italiano aplicará en todo lo relativo a la cultura.

Ricardo Muti es un gran director de orquesta, y bajo su impecable dirección se interpretó el Nabucco de Verdi. Dicen los pocos afortunados que allí estuvieron, que aquello fue algo difícil de olvidar, imposible de describir... y muy barato. Ochenta y cinco euros por una entrada al teatro de la Ópera de Roma y una butaca con vistas al cielo.
Antes del concierto ya era toda una autoridad artística de fama mundial, pero a partir de ese doce de Marzo, Muti es algo más para los italianos, se ha convertido en otra cosa mucho más importante, en uno de esos hombres que ven sin abrir los ojos, una especie de vigía... eso podría ser.

Nabucco es una ópera en cuatro actos que supuso el primer éxito importante de Verdi, éxito que se debió tanto a las cualidades musicales de la obra, como a la asociación que se estableció entre la historia del pueblo israelí y las ambiciones nacionalistas de la época.
Ya al poco del estreno, el famoso coro de esclavos del tercer acto conocido como “Va pensiero”, se transformó en uno de los símbolos patrióticos que, mediado el siglo XIX, se solían enarbolar frente a la opresión extranjera de los Habsburgo.
Hoy lo ha retomado la Liga Norte para entonarlo mientras persiguen inmigrantes por las calles. (He de reconocer que sin ser santos, y sin tener mi devoción, los nacionalistas italianos tienen mejor gusto que los españoles)


No son precisos demasiados comentarios ante unas imágenes así.
Los rostros de todos los presentes hablan por sí solos de la indignación y del incontestable poder de la razón. (De todos los presentes, excepto Don Silvio, que seguramente y siguiendo sus más primarios instintos, se afanaba en escarbar bajo el suelo de su palco buscando cobijo)

Al final de la obra, el propio Muti se dirige a los asistentes y denuncia el intolerable atropello que las medidas del gobierno suponen para la cultura del país.
Es digna de señalar la elegante inteligencia con que Muti encaja un solitario y apasionado grito de "¡Viva Italia!". Un grito que procede de la oscuridad y que pretende convertir la exquisita protesta en simple nacionalismo de garrafón.
Midiendo cuidadosamente cada frase, Muti afirma estar de acuerdo con tal afirmación, pero no sólo en su sentido patriótico, sino en toda la extensión de esas dos palabras. Por eso declara que para que Italia viva y no muera, han de empezar a cambiar muchas cosas, y recuerda, que una gran parte de esa nación que algunos dicen amar, descansará siempre en manos de dicha cultura.

“... como un italiano que ha viajado extensamente por todo el mundo, me avergüenzo de lo que está sucediendo en mi país. Aceptaré la petición de interpretar "Va Pensiero" de nuevo. No es sólo por un sentimiento patriótico, sino porque esta noche, cuando yo dirigía el coro cantando "Oh, mi patria, hermosa y perdida," pensé que si todo continúa por este camino, vamos a matar esa parte de nosotros mismos sobre la que se construyó la historia de Italia. Y si eso sucediera, nosotros, nuestro país, se convertirá en eso, en algo hermoso y perdido"

El resto es pura emoción, compromiso también.
Coro y público como una sola voz y un solo sentimiento. Una nube de entradas cayendo sobre el patio de butacas con unas palabras escritas: “Muti presidente” “Muti Senador vitalicio”...
Los rostros de esos hombres y mujeres no son esta vez los de un artista satisfecho por un trabajo bien hecho, no son los de un público entregado, son los de hombres y mujeres dolidos y hastiados de tanta y tanta indignidad.




Vía: palamede92


¡Ve, pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el dulce aire de la tierra natal!
¡Saluda las orillas del Jordán
y las destruidas torres de Sión!
¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!
¡Oh recuerdo tan caro y fatal!
Arpa de oro de fatídicos vates,
¿por qué cuelgas muda del sauce?
Revive en nuestros pechos el recuerdo,
¡Que hable del tiempo que fue!
Al igual que el destino de Sólima
Canta un aire de crudo lamento
que te inspire el Señor un aliento,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
al padecer, la virtud!.


Tal vez esta sea la primera ocasión en que Silvio Berlusconi y ese mundo que tan bien representa se han visto enfrentados a la realidad, a esa incontestable realidad alejada de las cadenas de televisión y de periodistas agradecidos, de campañas publicitarias y encuestas amañadas.
A través de la música tuvo que ser, al fin y al cabo para eso la inventaron, para transmitir lo que las simples palabras no pueden abarcar.


Gracias Amelita

2 comentarios:

  1. gracias por éste artículo, me alegro que por fin se mueve algo en Italia... demasiado tiempo llevan ya aguantando a semejante personaje como es Berlusconi, que todos nos preguntábamos... ¿cómo es posible que en un país culto y civilizado gobierne semejante cosa?

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  2. Creo que el movimiento empieza a generalizarse, uno ve un detalle por aquí, otro por allá...
    Es sólo un comienzo, algo demasiado debil aún como para conseguir resultados, pero también lo suficientemente extendido como para no morir como una moda cualquiera.
    Adolescentes interesados en economía, abuelas preocupadas por los derechos de sus nietos, hombres tan descreidos como yo escribiendo en este chisme...
    Es cierto, algo está cambiando.

    Un abrazo Monika.

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