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miércoles, 8 de octubre de 2014

POR ORDEN DEL REY




El sufrimiento y la vida de nuestros hijos vale lo que vale la compasión de tus reyes... de tus tiranos.

Lo sé... suena a viejo titular panfletario... pero más vale que lo asumamos antes de que la realidad nos alcance, antes de que ese maltrecho sueldo quede en nada y todo a nuestro alrededor se derrumbe, antes de que este infierno nos convierta en protagonistas de eso que siempre les pasa a los demás... antes de que este sueño de progreso y bienestar se convierta en pesadilla.

Hoy en España... como hace mil años... si un niño tiene la desgracia de no pertenecer a la organización criminal que nos desgobierna, si la enfermedad y la desgracia le tocan... estará condenado.

A no ser que la fortuna le lleve hasta el lugar adecuado y el momento adecuado... a no ser que, perdido entre una multitud, sea el elegido por su generosa majestad y le sea concedido el don de seguir con vida.

Es en ocasiones como esta cuando me asombra tanta quietud... tanta calma... la gente pasea por la calle, a veces se indigna, pero siempre vuelve a casa... los bares abren sus puertas cada mañana... nada extraño parece suceder... el ruido habitual, los escándalos que nunca faltan, el circo, la crisis, la normalidad al fin. Mientras tanto, no muy por debajo de todo ello, el horror es el amo... lo inconcebible apenas se transforma en una noticia de segunda fila, en una nota de sociedad que pasa sin pena ni gloria por millones de acorchadas conciencias.

Centro de educación infantil y primaria Ben-Cho Shey, (Pereiro de Aguiar - Ourense). Los Reyes llegan rodeados de su habitual séquito para celebrar la apertura del curso escolar. Foto oficial. Emoción contenida entre el personal del colegio. Discurso de cuatro minutos, sonrisas de tres al cuarto, un par de apretones de manos y alguna que otra reverencia. Tras las cortinas echadas a cal y canto, gritos y pitos de los que en la calle protestan contra los recortes.

Todo como estaba previsto... hasta que de entre la nada aparece Ismael Carballo Cabanelas, un niño de apenas cinco años... un niño que sufre un grave retraso de crecimiento... un niño cuya familia no puede pagar los tratamientos que Ismael necesita con urgencia y que el SERGAS (Concejería de Sanidad y Servicio Gallego de Salud) le niega.

Aquella diminuta mano agitaba una carta, y lo hizo con tanta insistencia que por arte de magia comenzó a crecer y crecer hasta llenar la sala, hasta aplastar a sus majestades contra la pared. Era la vida de Ismael, la historia de su enfermedad, la de su abandono por parte de la administración, la de su madre en paro sin recibir ninguna prestación, la de sus abuelos y sus míseras pensiones, la de las dolorosas penalidades pasadas para hacer frente a los 500 euros que les piden para poder tratar al pequeño.

"La médico que diagnosticó el déficit de hormona del crecimiento, llevó el tema de Ismael a un comité médico de la Consellería para que se autorizase a suministrarle el tratamiento correspondiente, pero fracasó después de tres intentos así que decidimos pagar nosotros esa medicación" Declaró Rocío Cabanelas, madre del niño.

La de Ismael era una vida más en la cuneta... la víctima un millón de la organización criminal que tenemos a bien llamar "gobernantes"... otro condenado a la marginación, al sufrimiento, a la injusticia.  Así habría sido si no fuera por nuestros reyes, por la magnificencia de su poder, por la diligencia de sus mayordomos, por la carta certificada del secretario general de la Casa Real. Los monarcas se ponían en contacto con la familia para hacerles saber que ya se habían dado las órdenes pertinentes a la "Consejería de Sanidad y de Trabajo y Bienestar Social de la Junta de Galicia".

Gracias a la misericordia Real Ismael no va a sufrir las graves deformaciones que su enfermedad trae consigo... gracias a la piedad de Felipe y Leticia su vida ya no correrá peligro... y gracias a ese sistema que la monarquía representa como nadie, del mismo modo y bajo los mismos principios, cerifican lo abominable, condenan a los otros miles de niños que padecen una vida como la de Ismael en toda España.

¿Porque qué si no es la monarquía? La legitimación de lo injusto, los privilegios hechos ley, la negación de la igualdad de derechos entre los hombres, la rendición absoluta de lo democrático en manos de un poder con los pies encharcados en sangre, la milenaria e indiscutible imposición de una casta sobre los descastados...

Este pasado viernes día 3 Ismael ha sido atendido por un pediatra endocrino en el Hospital Clínico de Santiago (el mismo donde hasta ahora se le ha negado la asistencia), las puertas del reino se abren para él después de tanto sufrir, y ya imagino el alivio de su madre, la felicidad de sus abuelos, no podría ser de otra forma... pero la indignación y la humillación de los que quedan fuera, de los que saben que las puertas siempre estarán cerradas para ellos, lo cubre todo.

Coronas, tronos, palacios, yates, coches, un pequeño ejército de secretarios, guardaespaldas, sirvientes y consejeros contra un país donde el riesgo de pobreza entre los menores de 18 años se situó en 2012 en el 29,9 %... casi nueve puntos por encima de la media de la UE, según datos de 2013 de Eurostat... un país en el que de 2011 a 2012, la tasa de pobreza de los niños aumentó del 15,6 % al 19,4 %... un país que tiene la mayor tasa de abandono escolar prematuro de la UE, un 24,9% frente a un 12,7% de media europea en 2012... un país, que según Cáritas y una investigación de la revista médica British Medical Journal sobre los recortes en el sistema sanitario español, posee uno de los gastos sanitarios más bajos de la UE, y que aún así ha visto disminuida su inversión... y todo con el pretexto de protegernos de una crisis que enriquece a unos pocos y empobrece a la mayoría... y todo en favor de sostener a la casta de los privilegiados, a los coronados y sin coronar, a los ladrones de vidas, a los asesinos de nuestros hijos, a los que desde dentro o desde fuera de la legalidad, nos sonríen cada día desde detrás de su cristal tintado.







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