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jueves, 19 de abril de 2012

REY MARMOTA



No hace mucho hacía referencia a cierta película, El día de la Marmota (Atrapado en el tiempo. 1993) dirigida por Harold Ramis y protagonizada por Bill Murray.
Una magnífica reflexión acerca de la obstinada insistencia del hombre en tropezar con las mismas piedras, pisar los mismos charcos, todo con tal de no mirar atrás y vernos a nosotros mismos, empapados y magullados, preguntándonos (de nuevo) como pudo pasar...



Va a ser verdad eso de que los pueblos que olvidan su historia están condenados a revivírla... una y otra vez.



A comienzos del pasado siglo, eramos un país arrasado por la miseria, por la creciente desigualdad en lo económico, en la educación, en la justicia... un país emponzoñado por la corrupción en donde las ciudades no eran sino hediondos pozos de mugre, y el campo, un inmenso cortijo cuajado de caciques y señoritos.

En aquella España de polvo y barro comenzaba a prender la perversa idea de que los hombres eran distintos no sólo por la cuna, no sólo por la bolsa, sino también por la tierra que pisaban. En Cataluña, la burguesía industrial reclamaba la independencia mientras llamaba a Madrid para pedir más policía y más asesinos a sueldo que reprimieran a los que protestaban a las puertas de sus fábricas. En el País Vasco un tal Sabino Policarpo Arana Goiri predicaba por los caseríos en pos de una patria con "más Dios y leyes viejas"


En aquella España que apenas conseguía librarse del turnismo de dos grandes partidos, se reprimía salvajemente la protesta en las calles, se recortaban los derechos de los trabajadores, la justicia se mecía adormilada entre los brazos de delincuentes de cuello blanco, se recurría al patrioterismo barato cuando los intereses particulares de los grandes patronos eran atacados en alguna de las colonias... en aquella España reinaba el abuelo de Juan Carlos I....

Perdón por el escalofrío.


Corría el año 1931, ese infierno estaba a punto de estallar por los aires, y de repente su capitán, Don Alfonso XIII, cual capitán Schettino, resbaló sobre la cubierta de Palacio para caer accidentalmente sobre el asiento de un lujoso automóvil (Duesemberg) que le llevaría hasta el puerto de Cartagena, donde casualmente, le esperaba un buque de la armada española que estaba a punto de zarpar hacia Marsella.

Antes de partir, y poco después de publicarse en "ABC" su manifiesto titulado "Al País", Alfonso XIII afirmaba que su cargo no podía poner en peligro las estabilidad y la paz de la nación, lo hacía frente al Palacio Real y ante no pocos amigos y periodistas:

«Soy el Rey de todos los Españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes la combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en una fratricida guerra civil»

En aquella declaración pedía perdón por los errores del pasado.... apenas cinco veranos después se autoproclamaba ante el General Franco como "falangista de primera hora" y se convertía en uno de los principales instigadores y mecenas de una monstruosa guerra civil...

Quien a su abuelo se parece, todo cuidado merece.






Manifiesto de despedida de Alfonso XIII (13 de abril de 1931)


"Al PAÍS"

"Las elecciones celebradas el domingo (12 de abril), me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo.

Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, y puse el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo momento generosa ante las culpas sin malicia.

Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil.

No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto ce España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.

También ahora creo cumplir el deber que me dicta el amor a la patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.

Alfonso XIII."


Aquél rey y lo que representaba, se marcharon de España pidiendo perdón, y ya no volverían sino en la forma de su nieto Juan Carlos I de Borbón y Borbón. Son proféticas las últimas palabras de Don Alfonso: «Espero que no habré de volver, pues ello sólo significaría que el pueblo español no es próspero ni feliz »

Hoy Juan Carlos I, algo más corto que su abuelo, nos pide también perdón... pero (y tal vez por los recortes) solamente con once palabras... apenas un roñoso Twiter... será que no da para más. Lanzo una apuesta... ¿Cuanto vamos a tardar es escuchar de boca del propio Urdangarín un "lo siento, no fue mi intención"?


No se rompa más la cabeza Majestad... ni un sólo hueso más por servicio a España, no insista en acarrear tan pesado peñasco montaña arriba... Sísifo ya lo intentó muchas veces y nada más llegar a la cumbre, el peñasco caía de nuevo rodando hasta el valle... y entonces, volverá a las andadas, a los elefantes, a los regalos de los amigos de toda la vida, a lo de "falangista de primera hora"...

Y para terminar, me permito un consejo...

La foto... eso fue un gran error, Majestad... mucho mayor que los otros. Nunca deben fotografiarse ejemplares de especies en vías de extinción... una imagen así sólo promueve a que un desaprensivo empiece a disparar contra ellos sin ton ni son...



POSDATA:

Por medio de la Ley del 26 de noviembre de 1931, las Cortes del último régimen democrático y legítimo de este país (previo al golpe de estado del general Franco) acusaron de alta traición a Alfonso XIII.

"A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: Que las Cortes Constituyentes, en funciones de Soberanía Nacional, han aprobado el acta acusatoria contra don Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena, dictando lo siguiente:

Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los poderes de su magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país, y, en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena. Privado de la paz jurídica, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional.

Don Alfonso de Borbón será degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de sus representantes elegidos para votar las nuevas normas del Estado español, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás ni para él ni para sus sucesores.

De todos los bienes, derechos y acciones de su propiedad que se encuentren en territorio nacional se incautará, en su beneficio, el Estado, que dispondrá del uso conveniente que deba darles.Esta sentencia, que aprueban las Cortes soberanas Constituyentes, después de publicada por el Gobierno de la República, será impresa y fijada en todos los ayuntamientos de España, y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones.

En ejecución de esta sentencia, el Gobierno dictará las órdenes conducentes a su más exacto cumplimiento, al que coadyuvarán todos los ciudadanos, tribunales y autoridades."

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