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lunes, 5 de septiembre de 2011

REBAJAS AGUIRRE

Como la gran vendedora que el destino ha negado al ya casi extinto mundo de los mercados (en su acepción no delincuente), la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Doña Esperanza Aguirre, ha lanzado su más reciente oferta de venta.

Imaginenla brazos en jarras y delantal ceñido, con esa sonrisa tan suya, posando orgullosa tras el mostrador y cantando la última oferta:

"¡Arrimense, arrimense, que lo tengo fresco! ¡Buen género y barato! ¡Que no hay otro igual! ¡Que me lo quitan de las manos! ¡Que esto se acaba y no hay más! ¡Que lo vendo todo! ¡Bien recortadito y de calidad! ¡Duros a cuatro pesetas señores! ¡Que ya casi no queda!"

¿Cómo no acercarse a ella...? ¿Quién puede resistirse a su gracia? Todos los ojos abiertos de par en par, fijos en uno de esos cartelitos con pincho clavado en la mercancía. En este caso se trata de un diminuto ser con pinta de profesor recién pescado. Otros muchos se mueven inquietos a su alrededor buscando una salida que no existe, y si uno se acerca lo suficiente y Doña Esperanza calla, se puede incluso escuchar lo que dicen.

"... una hora de clase según las UNESCO, equivale a tres horas de trabajo normal de oficina"

"Son hasta 30 las horas que el profesorado dedica a otros trabajos en los institutos. Son las horas complementarias, 25 horas recogidas en su horario y otras 5 computables al mes como reuniones de claustro, reuniones de evaluación, actividades extraescolares, recreos, etc..."

"El horario hasta las 37,5 horas se completa con la preparación de actividades docentes (clases y corrección de exámenes), cursos de perfeccionamiento u otras actividades pedagógicas."

"La realidad es que muchos de nosotros ya trabajamos muchas más horas que las 37, no nos quejamos, pero NO CONSENTIMOS QUE NOS INSULTEN LLAMÁNDONOS VAGOS."

Curiosa mercancía la de Doña Esperanza... ¡Profesores! Esos que trabajan cada día con lo único imprescindible que creemos poseer, nuestros hijos. Los responsables de la educación y por lo tanto, de la libertad de todos. Mercancía delicada, diría yo.

No dudéis que más pronto que tarde encontrará un comprador, alguien que de una vez por todas meta en vereda y saque buen provecho de todo el lote. Esperanza es así, lo vende todo, y cuando nada la quede, cuando todo lo público haya sido vendido al mejor postor, tal vez se presente el mismo diablo y la compre el alma para hacerse un traje negro.

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