Aquél fue sólo un desahucio más, otro de tantos entre los muchos que se perpetraron en Asturias a princípios de verano, uno como los más de 159 que se llevan a cabo en España cada día, uno entre los más de 400.000 que se han ejecutado desde 2008, uno más con gritos, lágrimas de impotencia, manos aferradas a los bordes de una puerta, niños asustados que miran a todas partes a la vez sin entender qué está pasando, el inevitable tumulto entre los que sacan a rastras a una familia de su casa y los que tratan de impedirlo, y los golpes, y las detenciones... una atrocidad legalizada que de nuevo, deja tras de sí el tufo agrio y caliente de una injusticia... el llanto de ese niño que no termina de callar.
Todo fue tan habitual... hoy todo es tan como siempre... que ya pocos se sorprenden.
Jorge, Patricia, y su pequeña
eran otra de tantas familias, con una vivienda hipotecada en Cajastur, con una
pequeña empresa de transportes apoyada sobre la hipoteca de la vivienda, con
facturas por pagar y más aún por cobrar. Un mala racha, varios clientes que se
retrasan, y el banco que no perdona...
Y en ese momento, los sueños de
Jorge y Patricia de tener una vida digna que ofrecer a su hija, comenzaron a
convertirse en pesadilla.
Hace ya tres meses que Cajastur
desahució a Jorge, a Patricia, y a su niña de un año, tres largos meses en los
que lo han intentado todo.
El procedimiento del banco ha
sido el de costumbre en estos casos. Se ha negado ha pactar un alquiler, ha
lanzado sus garras sobre la vivienda por una tercera parte de lo que costaba,
han cargado a Jorge, a Patricia y a su bebé con una deuda de más de cien mil
euros, y asunto cerrado.
Desde entonces, Jorge ha peleado
cuanto ha podido, solo pide que le libren de una deuda que les convierte en
mendigos de por vida, y por eso ha estado más de dos meses en huelga de hambre
en una plaza de Oviedo, junto a la puerta del banco. Ha intentado hacerse oír,
ha enviado docenas de cartas... todas le han sido devueltas... todas sin abrir.
El estado físico de Jorge ha llegado
a ser tan penoso que hace unos días fue ingresado en un hospital, un
certificado médico asegura que se encuentra al límite de lo irreversible. Jorge
va a volver a la sede de Cajastur, va a seguir llamando a esa puerta, con su
silla, con los comprobantes de haber pagado más de un 75% del precio de la que
fue su casa, con las facturas impagadas de sus clientes... pero sobre todo con
una de ellas.
Esta factura no es una simple factura, es la demostración palpable de
existencia del monstruo, es sólo un pedacito de la factura
pendiente... el resumen de todo el dolor y todo el sufrimiento que alguien
habrá de pagar un día.
...
José Suárez Arias-Cachero, más
conocido por el nombre del pueblo en que lo parieron, es "Felechosa".
Empresario de mal, político de cojera nacionalista, y
consejero de banco, ¿hay quien dé más... por menos?
"Felechosa" fue concejal del Ayuntamiento de Oviedo por el Partido Popular desde
las elecciones de 2007 hasta 2011, sin encontrar madriguera que fuera de su
gusto, se pasó al Foro
Asturias de Francisco Álvarez Cascos,
y de ahí saltó a un acogedor sillón de consejero general en Cajastur.
Hombre hecho a sí mismo que nunca encontró a quien parecerse,
tuvo desde sus años mozos, la peregrina idea de convertirse en una especie de
"Sabino Arana del bollo preñau". Abrazado a tal memez, comenzó
allá por los ochenta a tocar el "panderu" del asturianismo, fue
fundador del C.E.N. (Concejo de Estudiantes Nacionalistas), más tarde
trepó hasta un puesto de concejal el el municipio de Aller, llegó incluso a ser el
máximo dirigente de la Xunta Nacionalista Asturiana y de la Unidá Nacionalista Asturiana...
pero ni por esas logró ese ansiado escaño en el Parlamento Asturiano.
Hasta que un día de primavera del 2007, una bandada de
gaviotas populares sobrevolaron su maltrecho nido, y a sus patas se
aferró... y fueron aquellos tiempos felices, muy felices... pero breves.
En 2011 le llamaron los de arriba y le acusaron de haber sido
un chico malo, de no ocuparse de su trabajo como concejal de cultura en el ayuntamiento de Oviedo y
de distraerse en asuntos sin importancia... como el de "facilitar"
el teléfono de la empresa de su cuñado para que se contrataran
ciertos servicios de transporte.
Felechosa siempre dijo que todo aquello era un ajuste de
cuentas, que su apoyo a Álvarez Cascos como candidato le costó la
enemistad de la cúpula del partido, que lo de su cuñado era
una insignificante tontería de unos cuantos miles de euros... y salió despedido (no muy lejos)... y en brazos de su adorado
amigo cayó rendido...
A mediados de 2011 ya anidaba en el Foro Asturias de
Francisco Álvarez Cascos... y del amor surgió un huevo... y del
huevo... un puesto de consejero general en Cajastur.
Lo que queda tras una carrera política tan azarosa, tan entregada
al interés de los demás, es esto, esta repugnancia que todo lo copa y que no se detiene... lo que todos los "Felechosas" de
España han dejado a su paso.
Felechosa el político, respalda la aplicación de la ley
que permite sacar a rastras de su casa a la familia de Jorge... Felechosa el
empresario, no paga una factura de 7.540 euros a Jorge... Jorge no puede pagar
la hipoteca que le ha concedido Felechosa... Felechosa, desde su
sillón en Cajastur, desahucia a Jorge y cierra su pequeña empresa... Jorge
carga con una deuda imposible de pagar, pierde su casa, y a las puertas de Cajastur se
declara en huelga de hambre... meses después, Jorge es ingresado en el hospital
en un estado físico y mental que podrían costarle la vida...
En los últimos días de su huelga de hambre, Jorge ya no
pedía más que un piso de alquiler para que su hija durmiera bajo un techo. Su
antigua casa (tasada en 162.000 €) ha pasado a ser propiedad del banco por sólo
49.000 €, sus facturas impagadas son ya menos que papel mojado, y la deuda que
arrastrará durante los restos no le permitirá volver a reconstruir su vida.
El presidente de Cajastur, Manuel Menendez (PSOE),
se niega a abrir las cartas de Jorge... las devuelve sin abrir... Santiago Martínez Argüelles, vicepresidente de la entidad (PSOE)
le respalda... mientras que en el programa electoral de su partido figura la dación en
pago...
Y Felechosa se ríe... y todos los "Felechosas"
aplauden a rabiar... porque Felechosa es de los suyos... porque es el
mejor... porque siendo tan poco, hace tanto como el que más.
Pero pronto habrán de parar, porque a veces ocurre que
"siempre" es "hasta finales de mes"... y
"nunca" es pasado mañana... y las canalladas y las facturas pendientes se pagan...
vaya que si se pagan.








