Esta es la cuantiosa inversión a cambio de la cuál se creó cierta herramienta legal hecha a la medida de las grandes multinacionales, la llamada (ETVE)
Se dijo en su momento, allá por los noventa, que era la manera de atraer la inversión extranjera, de mejorar sustancialmente las condiciones fiscales de las grandes empresas con tal de que se instalaran en España.
En dos años, y dentro de la más estricta legalidad, "nuestra" filial del gigante Exxon Mobil ha amasado la bonita cifra de 9.907 millones de beneficio neto, y digo neto por decir algo, porque no pagó ni un sólo euro de impuestos por esas ganancias.
De este modo, parece claro que la mayor corporación del mundo utiliza su filial española sólo para ahorrar una fortuna en impuestos. Pero siendo esto vergonzoso, no es lo peor, pues Exxon es simplemente una más en la interminable lista de multinacionales (Vodafone, Hewlett Packard, American Express, General Mills, Eli Lilly...) que encuentran en la España del PPOE un exclusivo y democrático paraíso fiscal.
Atascado por tanta podredumbre sólo puedo pensar en ese único empleado, en esos únicos empleados que cada una de esas multinacionales tienen contratados en España... ¿pero qué me digo? No están sólos, tienen una amplia plantilla con quien compartir sus inquietudes.
Una interminable lista de engolados miserables que venden los derechos de sus representados a los grandes capitales, a los mercados, a sus multinacionales... a la espera de, una vez quemada su carrera política, poder recoger su merecida recompensa por tan entregado servicio: un estupendo cargo como consejero, asesor, o vete tú a a saber qué clase de mamporrero.
Pienso también en todas esas familias que viven gracias a la menguada pensión de la abuela, en el parado que busca desesperado un sueldo mísero y un contrato precario antes de que le retiren los 426 euros del subsidio, en tantas y tantas injusticias que siempre caen sobre las mismas espaldas, en los que llevan varias décadas entregados a la sacrificada tarea de hacer de este país un monumento a la desigualdad y al abuso, y cuanto más lo pienso... menos puedo perdonarles.
Yo os maldigo, os maldigo a todos, a los autores y a los complices, a los que firmáis sin temblor alguno esas canalladas y a los que guardáis silencio al no denunciarlas.
¿De qué negra entraña puede estar uno hecho para cometer semejantes infamias? ¿Llegarán a pensar en todo el daño que hacen al entregar el futuro de millones de personas por unas simples migajas? ¿Tras qué rebuscado pretexto se esconderán para poder dormir cada noche, para mirar a sus hijos a la cara?
Los Mubarak, los Ben-Ali y los Gadafi os esperan impacientes... ya que siempre fueron vuestros amigos, no les hagáis esperar demasiado.

Imagen: El Roto



