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martes, 18 de junio de 2019

ODA A ADA



Alguna vez en alguna parte leí algo sobre alguien que aseguraba haber cruzado varías veces el océano Pacífico en una pequeña canoa.

Contaba que con una pequeña vela, un bote de plástico, un simple remo, y una vez se aprendía a pescar y a conseguir la suficiente agua potable, uno podía resistir durante meses mientras se dejaba llevar por las corrientes que indefectiblemente lo arrastran todo de una orilla a otra. El mayor problema, señalaba, eran las tormentas. Casi sin previo aviso, montañas de agua enfurecidas se elevaban por todas partes, llegando desde todas direcciones y con la única misión en este mundo de hundirte en lo más profundo y cuanto antes.

Lo más interesante de su relato llegaba cuando describía cómo su miedo y desesperación, en el preciso momento de verse perdido, cambiaba por algo bien distinto. Sin saber cómo, cuando las inmensas olas se abalanzaban rabiosas dispuestas a matarle, algo dentro de él y fuera de él, se transformaba. Su cuerpo y el agua decidían de repente cambiar el trato, y la misma fuerza que antes se empeñaba en hundirle, ahora se empeñaba en mantenerle a flote. Ya no tenía que hacer demasiados esfuerzos por permanecer en la superficie, lo complicado era sumergirse, y así, asombrado por aquella extraña magia, se veía a sí mismo permanentemente encaramado a la cresta de las olas que antes amenazaban con aplastarle, contemplando desde lo más alto el estremecedor espectáculo de los rayos iluminando aquellas oscuras y cambiantes cordilleras. Cuando la tempestad amainaba casi lo sentía, entonces desplegaba de nuevo su pequeña vela, vaciaba de agua su pequeña canoa, bebía la lluvia que había recogido, y continuaba plácidamente su travesía.

Un simple aficionado... nada comparado con la travesía de Ada Colau en Cataluña... porque para olas asesinas, esas rabiosas tempestades nacionalistas, esas enormes masas de banderas con sus pequeños monigotes ondeando al viento y aferrados a su palo. Ya me habría gustado a mí ver a ese pobre pisacharcos bregando durante cuatro años entre dos orillas atestadas de tarados que juran ver cada día doradas líneas en el suelo... dudo mucho que hubiera sobrevivido cuerdo a este sórdido e ininterrumpido aquelarre de chorizos confesos arropados con sus correspondientes trapos de colores, con sus santos, sus mártires, y sus escuadras de tambor.

El océano en el que navega Ada Colau es de todo menos pacífico, es más bien un océano de inmundicia, de inmundicia con aspecto de un 3% que lleva marcando el mapa político, no ya de Cataluña, sino de toda España, desde hace cuarenta años. Todo ha girado en torno a ese siniestro porcentaje, sus invisibles raíces se han aferrado a esta tierra y lo han emponzoñado todo, han envenenado las instituciones, han convertido el país entero en una red de silencios debidos, en una infinita cadena de complicidades, o como el Propio Jordi Pujol dijo durante la pasada Comisión de Investigación (yo no podría describirlo mejor)... somos un viejo árbol cargado de ramas y nidos que no hay que agitar, porque si lo hacemos, correremos el riesgo de que todo el árbol se venga abajo... desde su corona podrida hasta las mismas podridas raíces.








De modo que eso es Ada Colau, un ser extraño a esa enfermedad, y por tanto, alguien ajeno a sus silencios, a sus podredumbres, y a sus abanderadas cortinas de humo... alguien que ha de ser apartado de la escena cuanto antes y por los medios que sean precisos... incluidos los grandes grupos de comunicación, incluidas las hordas de mermados mentales que a cada poco son convocados para encubrir la escandalosa corrupción de una y otra orilla.

No serán muchos los que aún recuerden cómo llegó hasta este circo de monstruos... serán incluso menos todavía los que conserven a aquella desconocida joven que al calor de las llamas de una explosión conocida por 15M, alcanzó el centro de la pista... a la intrépida activista antidesahucios que allí, con todos los focos encendidos, recibía de manos de la presidenta del Parlament, Nuria de Gispert, el premio "Mercé Conesa",  galardón dedicado a los que luchan contra las leyes injustas (que ella y el Parlament se negaban y aún se niegan a cambiar). Era de ver el rostro tembloroso y mofletudo de Artur Mas mientras le cantaban las vergüenzas a la cara... aunque en realidad no se vio nada, porque TV3 censuró el acto y no lo emitió ni en vivo ni en directo. Seguramente el bueno de Artur pensaría en aquél momento que al fin y al cabo era sólo un corto y amargo trago, que al día siguiente podría mandar a sus mossos de escuadra para que apalearan debidamente a aquellos pobres de mierda al intentar parar el próximo desahucio.









Desde entonces ha pasado mucho, la joven activista se decidió, tras opulentas y variadas ofertas, a implicarse en la "gran política" y terminó como alcaldesa de Barcelona justo en el preciso momento en que la revolución de derechas que representa el llamado "procés" más temperatura alcanzaba. Muchos dirán que ha sido mala suerte para Colau, pero yo empiezo a opinar lo contrario, nada como esta constante batalla entre locos rojigualdos y estelados para curtir a la joven activista y convertirla en una política a prueba de balas.

También pudiera ocurrir que, como estuvo a punto de suceder durante su pasada investidura, la figura se nos quiebre por efecto de la enorme presión a la que a partir de ahora va a ser sometida... sirva de ejemplo la multitud de psicópatas que la esperaban en la calle para llamarla "puta, zorra, y guarra"... mientras que aplaudían con admiración a quienes no hace mucho, limpiaban las espesas babas de Jordi Pujol durante su comparecencia en la comisión de investigación.



















Es lo que hay, me temo... y es lo que va a haber durante largos años... tantos como dure la permisividad del españolito medio con respecto a la corrupción y el nacionalismo, lacras donde las haya... engrudo mental que impedirá toda transformación social a golpe de banderazo y forofismo de partido.

Tiempos oscuros llegan, no hay más que abrir la ventana para verlo... para comprobar la absoluta necesidad de una urgente reorientación de la izquierda, de sus conceptos, de sus líderes, de la forma y la función de esos liderazgos, y de sus modos de conectar con las grandes masas de damnificados que esta revolución de derechas va dejando a su paso. En la medida que esto se consiga la travesía será más o menos larga, puede que terminemos hundidos en lo más profundo o puede que nos mantengamos en la superficie, pero tengo el presentimiento de que a pesar de todo, estamos hechos para flotar.

Tiempos oscuros llegan, pero como todo, pasarán y dejarán espacio a algo mejor de lo que tenemos... será con personas como Colau o similares, personas no perfectas, con infinitos defectos, pero con voluntad de ser honestas, y con eso bastará.




sábado, 15 de junio de 2019

PRENSA DE MIERDA (PARTE MMCLXIII)



Esta puta manía de los medios de publicar la mitad de una noticia un día... y la otra mitad a la semana siguiente... y es que claro, uno no coge el hilo, y así no hay quien se entere de nada.










Con lo bien que lo hacen a veces... todos juntos... a la vez... como un solo siervo... como Dios manda.








RIVERA Y SU PELO DE COÑO


No es algo malo en sí mismo, puede llegar a ser incluso saludable... todos tenemos nuestro particular pelo de coño... ese pelo de coño que según el refranero popular tira más que un carro de bueyes (y ya es tirar)... ese pelo de coño que como cable de acero nos ata, nos obliga y atrae de tal manera, que toda duda, toda conveniencia, y toda costumbre queda en nada... ese pelo de coño que se aferra a nuestra más íntima naturaleza y nos arrastra hasta donde jamás pensamos que alguien se dejaría arrastrar.

En el caso de Albert Rivera la cosa pasa a mayores y sobrepasa incluso la medida que los más pesimistas le pronosticábamos... porque el caso de Rivera es especial, al menos en lo que a sociópatas electos se refiere.

Recordemos, ahora que aún podemos, a aquél joven apuesto, locuaz y prudente que no hace mucho arrebató a Iker Casillas el puesto de "yerno de España"... recordemos su saber estar y su aplomo al bregarse en dura pugna durante las fangosas sesiones del Parlament de Catalunya... recordemosle casi siempre victorioso contra aquél delirio nacionalista periférico que daba por catalana de pura cepa a Santa Teresa de Jesús, o catalán de pro al mismísimo Cristobal Colón, o que situaba la milenaria y misteriosa Tartessos en el mismo centro de Tarrasa (y todo eso para demostrar que el suelo que se pisa pertenece a unos y no a otros). Aquél Rivera encandilaba sin esfuerzo (y sin programa) al graderío de la política española con tal facilidad que apenas si necesitaba repetir sus alegatos en defensa de la unidad de la patria cuando algún impertinente le preguntaba por chorradas como pensiones, paro, o modelos industriales... ya lo hacían los grandes medios por él.

Recordemos también sus iniciales autoproclamaciones como colono y gran maestre de la nueva política, como adalid de la regeneración del sistema, o cuando más hiperventilado parecía, como gran esperanza blanca de un extraño bicho negro llamado "partido de centro-izquierda". Les juro que fue así.

De aquél Rivera no queda nada... o mejor dicho... es como si nos lo hubieran cambiado por su primo... un Primo de Rivera. Un nuevo-viejo muñeco, que parece el mismo, pero de carácter más amargo, más sudoroso, más rabioso, menos práctico. Este Primo de Rivera ya no mea colonia ni en privado, muy al contrario, ahora parece obsesionado con marcar su territorio en praderas alejadas de las que se supone debía ocupar... este Primo de Rivera ha renunciado a todo, al centro-izquierda, al centro mismo, al liberalismo, e incluso al puesto de copiloto que los amos de todo le tenían reservado junto a Pedro Sánchez, para tras adecuado rodaje, convertirse a la postre en el futuro y modernísimo líder que este país necesita para afrontar los desafíos venideros... este Primo de Rivera ha salido de las sombras y prefiere plantarse cara al sol, porque cara al sol es donde más cómodo se encuentra, porque cara al sol es ese lugar al que le arrastra ese pelo de coño al que le es imposible oponer resistencia.




He de ser justo... tal vez le exijo demasiado... tal vez aquellos que lo parieron le piden que sea lo que no puede ser. Demasiado ha pasado el pobre Albert para no vestir su traje de falangista una sola vez en público e intentar rellenar la pantalla para que no se vieran los asientos vacíos de cada bolo... el vacío de un algo que nunca ha sido un partido político sino más bien un bancario, carísimo y mediático buñuelo de viento electoral sin nada dentro, sin estructura, sin cuadros, sin afiliados, sin un mínimo rebaño de fieles que sumen más de seis adultos y cinco niños en toda una apertura de campaña nocturna y en un lugar elegido, como el castellano pueblo de Pedraza.






Pero ya todo esto es pasado... el futuro es lo que ahora preocupa a nuestro Primo de Rivera, un futuro en el que sólo cabrán los valientes más derechitos y los que se dejen mantener a raya... un partido despiadado, moderno y sin complejos... un partido con unas fauces lo bastante poderosas como para devorar a esas dos restantes partes de lo que junto a Ciudadanos nunca ha dejado, ni dejará de ser, el gran partido de la ultraderecha española... unas fauces tal vez lo suficientemente grandes, como para terminar devorándose a sí mismo.






miércoles, 12 de junio de 2019

ALMONTE... ASAMBLEA DE MADRID... TAN LEJOS... TAN CERCA


Almonte es otra vez el escenario, pero bien podría ser otro cualquiera, uno de esa infinidad de agujeros negros sin luces (ni ganas de tenerlas) arrasados por el paro y el fracaso escolar. Un pequeño gran pueblo de 22.000 habitantes situado en el sur de Andalucía, ejemplo como pocos de esa noche oscura y tormentosa de la que nos negamos a salir... plano en alta definición de nosotros mismos... magnífico recordatorio de miserias pasadas y presentes... rincón de esa vieja España que cuando no se desangra por dentro, es que está sangrando por fuera.





Y ahora imaginad que la virgen les ordenara matarse entre ellos... o peor aún... matarnos a nosotros... los que creemos que es imposible que un tocón de madera pueda hablar.






Otro escenario... o tal vez el mismo... en cualquier caso, otro no muy lejano...

Primer acto de VOX en la Asamblea de Madrid... despacho del Vicepresidente tercero, anteriormente ocupado por Podemos... descuelgan un cuadro en el que se puede leer "TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY"... y lo substituyen por otro con la imagen de la desigualdad, de quien no es igual a nosotros ante la ley... de quien representa la injusticia y la impunidad institucionalizada en su grado máximo... de quien mañana podría asesinar a tu hijo a plena luz y en el mismo centro de la Puerta del Sol sin que recayera sobre él la más mínima responsabilidad penal.

La celebración en ese despacho consiste en algo muy simple... en repetir por otros medios, cambiando uniformes legionarios por trajes de Versace, las siniestras palabras que Millán Astray y sus mastines dirigieron aquel 12 de octubre contra Unamuno dando vivas a la muerte.

Dos celebraciones, la de Madrid y la de Almonte, un sólo espíritu... idénticos rostros imbecilizados balbuceando ripios de tarado mientras se asesina todo rastro de inteligencia... porque en realidad se celebra lo mismo, y se hace con plena consciencia, a sabiendas de lo que significa el mensaje que llevan implícito... y se abre otro nuevo agujero negro sin luces (ni ganas de tenerlas) en el centro mismo de este pequeño gran pueblo de 45.000.000 de habitantes situado en el norte de África... ejemplo como pocos de esa noche oscura y tormentosa de la que nos negamos a salir... plano en alta definición de nosotros mismos... magnífico recordatorio de miserias pasadas y presentes... rincón sombrío de esa vieja Europa, que cuando no se desangra por dentro, es que está sangrando por fuera.

La próxima vez que oigamos hablar sobre la precariedad laboral, la precariedad en investigación, la precariedad judicial, la precariedad educativa, la precariedad política, la precariedad ética (que es la madre de todas las precariedades) o sobre cualquier otra de las muchas que asolan España, podríamos pensar por un momento en las palabras que escribió desde el exilio Manuel Azaña... en esa breve nota de sus últimos cuadernos escritos en junio de 1939 (apenas un año antes de su muerte) donde nos dice: “Todas las informaciones que recojo prueban que sin haberse retirado la ola de sangre, ya se abate sobre España la interminable ola de la estupidez en que se traduce el pensamiento de sus salvadores. El desastre para todo el país, debe de ser aún mayor de lo que yo me imaginaba y temía. Todo lo ocurrido en España no es una insurrección contra la República, es una insurrección contra la inteligencia”.